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Existen
desde el principio de los
tiempos en absolutamente
todas las culturas;
adivinos, augures, chamanes,
pitonisas, nigromantes,
profetas... Hombres y
mujeres que, entre otras
supuestas capacidades,
poseerían el don de conocer
acontecimientos presentes,
pasados y futuros de forma
no sensorial.
Todavía hoy, en
prácticamente la totalidad
de tribus indígenas en
Africa, Amazonia, etc,
existen brujos y hechiceros
que, además de poseer un
desconcertante conocimiento
de la farmacopea de la
selva, o de la medicina
tradicional, parecen
disfrutar de facultades
extrasensoriales que les
permiten conocer
acontecimientos ocultos para
el resto de la tribu.
Expertos parapsicólogos,
como el veterano Stanley
Kripner, estudioso de
las facultades parapsíquicas
de los chamanes y
hechiceros, han constatado
la existencia de esas
capacidades extrasensoriales
en algunos brujos.
Lejos de la selva, y del
contexto mágico de las
selvas africanas, los
desiertos mexicanos, o la
jungla amazónica, donde los
brujos ejercen sus poderes
de videncia, los
laboratorios
parapsicológicos
occidentales llevan un siglo
intentando estudiar
metodológicamente esas
capacidades de la mente
humana. Y cada vez son menos
los científicos y académicos
que ponen en duda la
existencia de mecanismos
inconscientes en el cerebro
que, por razones poco
conocidas, permiten el
fenómeno de la videncia.
Generadores aleatoreos de
figuras, las cartas Zener,
o programas informáticos más
sofisticados son las
erramientas más utilizadas
por los parapsicólogos para
estudiar la Percepción
Extra-Sensorial. Pero
independientemente de esos
estudios metodológicos que
intentan averiguar los
mecanismos psíquicos de la
videncia, infinidad de
profesionales ejercen esta
facultad en todas las
ciudades occidentales.
El
Tarot y otras máncias
Los que se autodenominan
videntes emplean mil formas
distintas de ejercer su
videncia, y es aceptado por
la inmensa mayoría de
esudiosos que todos esos
sistemas mánticos no son más
que apoyos en los que el
vidente se sustenta para
percibir informaciones
extrasensoriales.
Indudablemente la lista
sería inmensa, pero puede
resultar significativo
conocer las máncias más
conocidas por los españoles.
En 1993/94 la investigadora
madrileña Clara Tahoces,
una de las mayores expertas
(teórica y práctica) en
Mancias en España desarrollo
el Proyecto Manteia,
un estudio encaminado a
analizar desde diferentes
ángulos la situación actual
de la videncia, los videntes
y la adivinación en España.
Según una encuesta efectuada
por el Proyecto Manteia
entre 200 sujetos elejidos
al azar (100 varones y 100
mujeres) las técnicas de
videncia más conocidas por
los españoles son, por este
orden:
-Cartomancia (Tarot)
-Quiromancia (Lectura de la
mano)
-Astrología
-Cafedomancia (Posos del
café y/o té)
-Oniromancia (Interpretación
de los sueños)
-Cristalomancia (Bola de
cristal, espejos, etc)
-Numerología
-Rabdomancia (Radiestesia)
-Runas
-I Ching
No es de
extrañar que la cartomancia
sea la técnica de videncia
más conocida por el gran
público. La proliferación de
consultorios de tarot,
echadores de cartas e
incluso tarots informáticos
se ha multiplicado en los
últimos 5 años.
Diferentes autores ubican el
origen del Tarot en Egipto,
Babilonia, e incluso la
Atlántida, pero
independientemente de su
origen legendario
esoteristas de la taya del
francés Eliphas Levi, o del
coruñes Papus, conferían al
Tarot infinitas
posibilidades intelectuales
más allá de su aplicación
mántica.
Estudios, como el clásico de
Curt de Gebelin, el
pasado siglo, revelan las
infinitas posibilidades
simbólicas del Tarot,
especialmente de sus "21 más
1" arcanos mayores. Sin
embargo, salvo honrosas
excepciones, en la
actualidad los esotéricos
utilizan mayoritariamente el
Tarot como una herramienta
de videncia.
Existen numerosas tiradas
clásicas del Tarot, como "La
estrella de siete puntas";
"La tirada en herradura";
"La cruz celta"; "El árbol
de la vida", etc. Sin
embargo son muchos los
profesionales que defienden
la libre interpretación y
tirada de los arcanos del
Tarot. Según estas
opiniones, las fascinantes
figuras de los arcanos
contienen la suficiente
simbología en sus formas,
motivos y colores como para
servir de soporte a la
intuición del vidente. En
otras palabras, mientras
algunos cartománticos
defienden un significado
rígido de cada naipe, otros
abogan por una libre
interpretación de cada carta
en función de lo que sugiere
al vidente en cada momento y
consulta.
Pero no solo del Tarot vive
la cartomancia. Existen
infinidad de naipes y juegos
de cartas, además del
clásico Tarot de Marsella,
como la Baraja Española, el
Tarot Balbi, el Esotérico,
la Baraja Francesa, etc.
Partiendo del supuesto de
que las cartas son tan solo
un soporte para la facultad
vidente del cartomante,
cualquier juego de naipes
puede ser utilizado para
"echar las cartas".
Quiromancia y astrología
¿mancias exactas?
Para muchos la
quiromancia y la astrología
difieren del resto de las
máncias en que, al marjen de
videncias e intuiciones,
"son ciencias exactas", al
tener un soporte físico
independiente de las
conjeturas del vidente. Pero
eso es muy discutible.
Aparentemente las líneas de
la mano, pilar fundamental
de la quiromancia, señalan
el pasado, futuro y caracter
del consultante. De ser esto
cierto poco importaría quién
fuese el quiromante.
Conociendo el significado de
los monte de Venus, Marte o
de Apolo, y de la línea de
la vida, del corazón o de la
cabeza, la predicción caería
por si sola, sin tener
relación con ningún poder
vidente del adivino. Este es
el planteamiento de quienes
pretenden presentar la
quiromancia como una
"ciencia exacta".
Lo mismo ocurriría con la
astrología. Las casas, los
aspectos, o los tránsitos
astrológicos tienen, para
muchos astrólogos, un
significado exacto. Así
Júpiter o Marte en
determinada casa de la
carta, el ascendente, el
mediocielo, u otros aspectos
(trígonos, sestiles,
cuadraturas, etc) significan
tal o cual cosa. Ante este
planteamiento el astrólogo
sería un técnico que
simplemente elabora la carta
astral y enumera los
aspectos de la misma para
notificar al consultante su
significado. Sin embargo los
quirólogos y astrólogos más
veteranos disienten de este
aséptico planteamiento,
abogando por un factor
vidente en estas máncias.
Para los quirólogos más
expertos, además de las
lineas y montes, otras
características de la mano
como la forma, textura e
incluso las huellas
digitales, encierran un
valor importantísimo para el
quiroanálisis. Algunos, como
Isabela Herranz, una de las
más prestigiosas y veteranas
especialistas, van más allá,
apuntando que, en ocasiones,
el simple contacto físico
con las manos del
consultante desarrolla una
especie de capacidad
psicómetra en algunos
quiromantes, que facilida
percepciones no sensoriales
que nada tienen que ver con
las líneas de la mano.
De forma similar algunos
astrólogos dejan fluir su
intuición al enfrentarse a
una carta natal, permitiendo
que los símbolos del
horóscopo "les hablen"
facilitándoles datos que
poco tienen que ver con una
rígida interpretación de los
tránsitos planetarios. Esa
sería la manifestación
vidente de la astrología.
Café,
sueños y cristales
La imagen de una anciana
gitana examinando los posos
en una taza de café es una
de las estampas más
entrañables y clásicas a la
hora de representar a un
vidente.
La cafetomancia, o
tasoegrafía, probablemente
tiene su origen en la
antigua China. Los chinos
observaban los augurios en
el interior de campanas (si
se vuelven hacia abajo tazas
de té chinas parecen
pequeñas campanas). Así, las
tazas de té se asociaron con
los antiguos oráculos de las
campanas y los dibujos
formados por las hojas de té
que quedaban dentro de las
tazas acabaron adquiriendo
un significado adivinatorio.
Con el paso del tiempo la
taseografía se extendió a
otras formulas además de los
posos del té. Los residuos
de cualquier bebida, como el
café, son susceptibles de
ser analizados mánticamente
por un vidente. Los antiguos
romanos, por ejemplo, leían
los posos del vino. Los
dibujos dejados por los
sedimentos de cualquier
líquido en el fondo del vaso
o la taza se han considerado
siempre de gran importancia
a la hora de predecir el
futuro del bebedor.
Otros métodos de videncia
muy similares son la
molibdomancio o la
ceromancia. La primera tiene
su origen en los alquimistas
medievales que vertían plomo
o estaño derretido en agua
fría durante su búsqueda de
la "Piedra Filosofal",
permitiéndoles esta técnica
adceder al futuro. La
ceromancia, como su nombre
indica, sustituye el plomo
incandescente por inofensiba
cera, que derretida sobre un
recipiente de agua adquiere
caprichosas formas que el
vidente habrá de
interpretar. El principio es
basicamente el mismo que el
pasatiempo infantil de ver
figuras imaginarias en las
nuves que nos sobrevuelan,
solo que a esas figuras
imaginarias el vidente
confiere un simbolismo
profético.
La oniromancia, o
interpretación de los
sueños, se pierde en el
tiempo. Célebres son los
oráculos oníricos de José
al Faraón de Egipto, al
profetizarle siete años de
riqueza y siete de miseria
tras su sueño de las siete
vacas gordas y las siete
flacas, como narra el
Antiguo Testamento.
En algunos pueblos
primitivos todavía hoy se
confiere más valor a los
sueños que a la vida real,
al creer que la verdadera
realidad es la que vivimos
en nuestros sueños, y como
en la obra de Calderón,
nuestra vida sería sólo un
sueño.
La oniromancia no tiene
absolutamente nada que ver
con la interpretación
psicoanalítica de los
sueños, que tiene en
Sigmund Freud su
principal precursor. Los
videntes parten del supuesto
de que, durante el sueño, el
ruido mental que nos produce
el estado de vigila, con sus
tensiones, angústias y
estrés, cesa dejando lugar a
un estado de relajación
total que permite la
percepción extrasensorial
con mucha más facilidad que
durante nuestra vida
cotidiana.
Nuevamente es obligado citar
al prestigiosos
parapsicólogo Stanley
Kripner. Como director del
Centro Médico Maimónides y
del Laboratorio Científico
de los Sueños de Brooklyn
(New York) Kripner ha
estudiado en profundidad el
fenómeno de los sueños
premonitorios, y la ESP en
sueños, llegando a la
conclusión de que durante la
fase onírica, como en otros
estados alterados de
conciencia la videncia (ESP)
se manifiesta con mayor
facilidad.
Respecto a la
cristalomancia, también
presenta diferentes
manifestaciones. Sería
absurdo hablar de videncia y
de mancias sin citar la bola
de cristal, uno de los
emblemas universales de los
adivinos y videntes. La bola
de cristal es uno de los
mejores ejemplos de soporte
de una facultad natural. La
concentración absoluta de
nuestra conciencia en esas
fascinantes esferas
cristalinas produce en el
interior de la misma todo
tipo de imágenes, que
posteriormente el vidente ha
de interpretar.
Mercedes Quintana,
una de las más curtidas
expertas en bola de cristal,
nos explica que pueden
utilizarse luces indirectas,
la llama de una vela, u
otras herramientas
auxiliares para provocar
esas imágenes aleatorias en
el interior de la bola que
la concentración del vidente
moldeará en función de su
ESP. Para Mercedes Quintana
resulta indiscutible que la
bola de cristal en si misma
no tiene ninguna capacidad
mágica, "es solo un
soporte de mi videncia".
Pero existen otras formas y
aplicaciones. La
parapsicología denomina
Hialoscopia a toda
manifestación de la ESP que
se produce a través de
superficies pulidas como
espejos, cristales, o la
superficie de un recipiente
con agua.
El Dr. Raimond Moody,
por ejemplo. se hizo
mundialmente famoso a raiz
de su libro Vida después
de la Vida, pero con el
paso de los años amplió sus
investigaciones
parapsicológicas a una
particular aplicación de la
Hialoscopia. En la
actualidad el Dr. Moody
utiliza grandes espejos
antiguos para una especie de
"sintonización" de un
consultante con sus
parientes y/o amigos ya
fallecidos. Una
actualización de una forma
de nigromancia aplicada
desde hace siglos por los
magos antiguos.
Las
mancias desconocidas
Según las encuestas que
realizamos para el
Proyecto Manteia que
dirigió Clara Tahoces, la
numerología, rabdomancia,
runas e I Ching son las
últimas clasificadas entre
las 10 máncias más conocidas
por los españoles.
Decía el célebre filósofo
griego Pitágoras que
todas las cosas son números.
Partiendo de esa aseveración
muchos videntes encuentran
en la numerología un nuevo
soporte para sus
capacidades. Resulta clásico
el análisis de la fecha de
nacimiento, sumando todos
sus dígitos y resumiendolos
a un número único que tiene
un significado concreto.
También resulta clásica la
traducción de la letras de
nuestro nombre a números
(existen varias tablas de
equibalencias numerico-alfabéticas)
que nuevamente sumadas hasta
un solo número adquieren una
interpretación mántica. Pero
en definitiva estas
pràcticas no son más que
fribolizaciones de la
Kábalah hebrea, una de las
disciplinas más complejas y
fascinantes de las "ciencias
herméticas".
Respecto a la rabdomancia
(radiestesia) es muy popular
su aplicación para la
búsqueda de agua. La imagen
del zahorí empuñando una
varilla de avellano,
rastreando un terreno en
búsca de un rio subterraneo
es arquetípica. Pero además
de las varilla de avellano
existen otros instrumentos
utilizados habitualmente por
los radiestesistas, como el
archiconocido péndulo o las
varillas paralelas.
La radiestesia he levantado
grandes polémicas, en torno
a si se puede considerar o
no una mancia, pero la
discusión adquiere otros
tintes cuando nos referimos
a la tele-radiestesia, donde
la función mántica del
rabdomante es mucho más
evidente.
Si bién las varillas
paralelas, al igual que la
clásica varilla en forma de
"Y", son muy ùtiles en las
prospecciones "de campo", la
tele-radiestesia se practica
fundamentalmente con la
ayuda del péndulo. En este
caso el radiestesista no se
pasea sobre el terreno
buscando objetos metálicos,
corrientes de agua o
cadáveres enterrados, sinó
que emplea un mapa sobre el
que pasea el péndulo en
busca de personas
desaparecidas, objetos
perdidos o incluso restos
arqueológicos.
Vera Kallas es una
vidente alemana afincada en
Valencia que colabora con
varios museos alemanes. Vera
utiliza el péndulo sobre
mapas y planos para
localizar restos
arqueológicos,
emplazamientos megalíticos,
etc. En nuestro poder obran
cartas de agradecimiento de
dichos museos por las
pesquisas psíquicas de la
rabdomante. En esta ocasión
el péndulo sería el
encargado de amplificar
movimientos musculares
inconscientes originados por
la mente del vidente, quien
en última instancia sería
quien protagonizaría la
percepción extrasensorial de
tal o cual información.
Las runas y el I Ching se
encuentran al final de
nuestra lista de soportes de
la videncia. Oráculo vikingo
el primero, y chino el
segundo, ambos utilizan unos
instrumentos físicos
(piedras unos y monedas
otro) para facilitar al
vidente los símbolos que
habrá de interpretar
dependiendo de la consulta
efectuada.
Hacia los siglos I o II
a.JC. los pueblos germánicos
de la Europa septentrional
comenzaron a utilizar un
alfabeto compuesto con
caracteres llamados runas.
Según el mito noruego estas
runas proceden de Odín, el
dios de un solo ojo de la
sabiduria oculta, protector
de los heroes. Los maestros
rúnicos noruegos empleaban
las runas para predecir
acontecimientos futuros, aún
cuando les dieran también
otros muchos usos, como
sanar, proteger, controlar
el clima, etc. También
tenían una función de
talismán, al grabarse en las
espadas de los guerreros
para mejorar la capacidad de
lucha, o en amuletos para
atraer el amor, la
prosperidad, etc. No es de
extrañar que Hitler
utilizase frecuentemente las
runas en la simbología de
las tropas del Reich.
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