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"EL MENSAJE DE SAN BORONDÓN": CONCIENCIACIÓN PLANETARIA

Por  Luis Javier Velasco

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La entrañable novela de "El Mensaje de San Borondón", con su riqueza de matices, no deja indiferente al lector, Pedro González Vega sabe llegar al corazón con la sencillez de su prosa, ricamente ornamentada de buenos sentimientos, anécdotas simpáticas y un diáfano sentido amoroso por el mundo que le rodea…, nos enseña a soñar, pese a ser una persona con los pies muy bien puestos en la tierra y que ha pasado por experiencias muy duras, como por ejemplo, su periodo como Soldado sanitario en la Guerra Civil Española (1.936-1.939). Tal vez, precisamente por la dureza de sus vivencias, forzadas por una situación política y social que empujó a muchos a vivir ese conflicto, inoculó en el espíritu de Pedro González Vega, un pacifismo universal.

No cabe duda que la primera pregunta que pasa por la cabeza del lector es si realmente los personajes son auténticos…; si existieron de verdad y si fue real la experiencia por ellos vivida y lo que se narra en el libro…

Hoy por hoy, con una variada oferta literaria con relación a los misterios y enigmas del mundo, mucho más asequible al público en general, que además está bastante familiarizado con los fenómenos "Ovni" y la posibilidad de que también compartamos nuestro mundo y el Universo con otras razas de seres (similares a los Seres Humanos, o incluso no), la novela de Pedro González Vega cala profundamente en los corazones y las mentes de sus lectores, no pareciéndoles ajeno el mensaje que en el se ofrece.

Esbozar en sólo un par de líneas, que "El Mensaje de San Borondón", narra la historia de tres pescadores de Gran Canaria, que navegando en el falucho "Pacificador de los mares" hacia el Oeste del Archipiélago Canario, en las cercanías de la Isla de La Palma, se ven sorprendidos por una terrible tempestad, y que gracias a unos delfines, son conducidos a la famosa e inaccesible Isla de San Borondón; que no es otra cosa sino una especie híbrido entre nave e isla de los descendientes de la Atlántida (Módulo E-4), con los que entran en contacto y aprenden una nueva "cosmovisión" y modelo de convivencia, cuyo objetivo es cambiar el cariz violento e intolerante de nuestra raza humana; por el bien nuestro, del planeta y en definitiva, del Universo. Según parece, ésta base Atlante, o nave nodriza, se mimetiza a modo de isla, y lleva siglos oculta de las miradas, al Oeste de Canarias - donde ha sido vista a lo largo de los años -, pero que no es la única en el mundo, puesto que existen más Unidades Atlantarias diseminadas por los cinco continentes.

Recientemente hemos tenido el placer de conversar con D. Pedro González Vega para hablar sobre su libro más internacional y más conocido, comentándonos y respondiéndonos a nuestras preguntas, que al fin, son las que cualquiera de los lectores de su libro suele tener, y aprovechando también la ocasión para conocer un poco más a éste incombustible escritor canario que a sus ochenta y cinco años, sigue escribiendo y publicando libros. Su objetivo, es seguir escribiendo, pues su vitalidad y entereza, -según sus propias palabras -, se mantienen con "el cerebro ocupado", asombrando a cuantos le conocen, porque ciertamente, es joven y fuerte en su gran espíritu.

Como ya se comentó anteriormente, la primera pregunta que todo lector de "El Mensaje de San Borondón" (MSB), sin duda se hace, es si ciertamente, los tres personajes: Aristán, Demetrio y Bastiano, existieron realmente y realizaron esa navegación en 1.937.

Aristán es autentico, era el Padrino de Pedro, miembro de su familia y fue el que le transmitió la historia de los tres marineros. No le está permitido contar todos los detalles y secretos de la historia completa, pero Aristán le comentó: "no podrás hacer nada, ni escribir nada; si quieres escribir de éste tema lo vas a hacer cuando hayan pasado cincuenta años…". Pedro casi había olvidado la historia, ya que hacía mucho tiempo que Aristán se la contó, pero parece que el tema "le persigue" a lo largo de las décadas. Había escuchado con atención lo que le contó Aristán, aunque era difícil de creer, ¿Será o no será?, pero el tiempo le ha ido mostrando cosas. Como en muchos otros casos, en donde ha habido contactos con "Hermanos Mayores", "Guías" o ayudas, también hay ciertos detalles que no se pueden contar… Por supuesto, los nombres de los personajes, son seudónimos.

Los Atlantarios han tenido contacto con gentes de nuestro mundo a lo largo de muchas épocas, y su estrategia parece ir en pos de un cambio de mentalidad en el hombre, comprendiendo que somos unos seres más en la creación y tan dignos de respeto como el resto de la existencia. En el caso de Aristán, Demetrio y Bastiano, se podría hablar de una toma de contacto que va más allá de lo usual, pues fueron invitados y acogidos en su módulo base, conociendo a sus habitantes, aprendiendo de ellos y recibiendo atenciones médicas muy especializadas, etc., pues los Atlantarios son los supervivientes de la Atlántida, miles de años adelantados a nosotros y con una tecnología que a nuestros ojos parece milagrosa. La idea consistía en que aprendieran y fueran los portadores de nuevas ideas, nuevos modelos sociales, carentes de la ambición (tan perjudicial porque incrementa la rivalidad y el deseo desmedido por la acumulación de poder y riquezas); sustituida ésta característica por el amor al prójimo, la colaboración, el trabajo compartido, la armonía en donde haya un sentido muy amplio de justicia social, etc. Obviamente, aún la Humanidad no ha alcanzado ese nivel de entendimiento y a lo largo de la Historia ha habido torpes intentos que han dado en el traste con magníficas ideas en su origen.

En fin, una especie de paraíso artificial donde los Atlantarios disfrutan de la naturaleza, de las ciencias, la belleza..., en una existencia hedonista pero eficaz, alcanzada tras miles de años de evolución. Dentro de la nave, tienen sus cultivos y todo lo que necesitan para su existencia, desplazándose, manteniéndose ocultos, etc. Todo esto es con lo que nuestros tres protagonistas entran en contacto, pero también han de cumplir con una misión que les piden los Atlantarios, consistente en entablar relación con un matrimonio inglés, para en su compañía, regresar de nuevo al Módulo E-4 "Aprositus"; para conocer la misión y la divulgación de la Paz y ecología.

Claro que toda ésta historia es difícil de creer para muchas personas que no tienen ningún tipo de interés o vinculación con los temas misteriosos o esotéricos, pudiendo ser fácilmente tildado el libro del MSB como una fantasía utópica y esperanzadora. Para aquellos que no crean en las apariciones "Ovni", realidades apartes, universos multidimensionales, etc., no les resultará sencillo interpretar cuanto narra Pedro González Vega en su libro; pero lo que si es cierto, es que aún, en el punto más recalcitrante de la ciencia, el mensaje que los Atlantarios nos dan, a favor de la ecología y del cuidado del planeta (nosotros somos también parte del planeta y parte de sus criaturas), es del todo lógico en muchos sentidos, pues tendemos a olvidar - tal vez por pensar que somos los propietarios de todo cuanto existe -, que este planeta es nuestro hogar, y desde luego, hasta este momento, no hemos buscado ninguna alternativa donde poder existir. Pero no solo vivimos nosotros, sino infinidad de especies animales y vegetales que conocemos y que aún quedan por descubrir, tomando además la referencia de que el planeta puede ser una especie de organismo vivo, aunque mucho mayor y tal vez de naturaleza bien distinta a nuestra vida orgánica.

Pedro G. V. nos hace preguntarnos si efectivamente también compartiremos el planeta con otras razas similares a la humana con otro grado de evolución mayor, que están interesados en ver cómo nos las ingeniamos en nuestro único hogar, que también es el suyo. Es digno el hecho de replantearnos nuestro futuro, donde actualmente el cambio climático parece más obvio que nunca.

Sea como fuere, el auténtico mensaje del libro parece - a quince años desde que fue escrito -, de rabiosa actualidad, pues aún la Humanidad sigue ensimismada en la promoción de guerras, desigualdades sociales, elevación de lo material al precio que sea pasando por encima de la solidaridad y por supuesto, la constante devastación de nuestros recursos naturales, la destrucción y desmantelamiento del entorno natural cada vez más contaminado. Parece que el mundo, desde que Pedro comenzó a escribir, no está mejor.

Respecto de la historia de Aristán, Demetrio y Bastiano, cada cual habrá de sacar sus propias conclusiones, pero me darán la razón al reflexionar que si no cuidamos nuestro planeta, será cuestión de tiempo que suframos un alto precio por ello, pero además, nos acompañarán a la fuerza cuantas criaturas comparten éste mundo con nosotros. ¡Sean o no…!, ¡Existan o no…!, creo que el mensaje de los Atlantarios lo tenemos en nuestra mente y nos ha llegado; la cuestión es, ¿Qué hará ahora la Humanidad? ¿Adónde nos llevará nuestro desmedido afán por acumular poder y riquezas frente a los demás seres humanos? ¿Está dormida la colectividad mundial, cuando no ve lo que está sucediendo?

Desde que Platón hablara de la Leyenda de la Atlántida, parece obsesivo situarla en el Océano Atlántico, que dicho sea de paso, recibió el nombre de la Atlántida. Algo ha de tener ésta leyenda que la hace casi la más famosa dentro del acervo cultural mundial. La vinculación de las Islas Canarias con la Atlántida es muy antigua y en muchas épocas, dadas como válidas, al pensar, que éste archipiélago volcánico, no era otra cosa sino las cumbres de la sumergida Atlántida. En Canarias situaron los antiguos el Jardín de Las Hespérides, Los Campos Elíseos, La tierra de los Bienaventurados, etc., parece ser inherente al ser humano la necesidad de extrapolar más allá de la existencia que tiene más próxima, un lugar físico donde se hallaría paz y descanso, si sus vidas son fatigadas; o un lugar de frutos exquisitos y favorecedor clima, si sus condiciones naturales son duras. ¿Acaso los anhelos humanos son proyectados en paraísos, islas fantasmas como la de San Borondón, Friendship, o Campos Elíseos, en éste o en otro mundo? ¿Es factible pensar que el hombre sigue buscando algo fuera de nosotros mismos, cuando no nos damos cuenta que el paraíso está debajo de nuestros pies, que basta sólo con cambiar nuestras mentes y no así, realizar lejanos y costosos viajes?

En las tradiciones españolas y europeas, se habla de la legendaria Isla de San Borondón, situada al Oeste de las Islas Canarias y representadas en muchos mapas antiguos. Durante siglos se creyó firmemente en su existencia, formando parte de la cultura canaria, como una octava isla más. Pero no es el único lugar donde esto pasa, también en Chile es conocido un fenómeno muy similar al que expone Pedro G. V. en su libro, y es el tema de Friendship. Así, a grandes trazos, presenta una serie de similitudes, como por ejemplo, que tanto la Isla de San Borondón como la de Friendship serían módulos o naves que pueden sumergirse, volar, desaparecer a voluntad y presentan una estética a modo de isla; ambas están habitadas por esa especie de humanidad paralela de "Hermanos Mayores", que siguen con interés nuestras evoluciones y que ciertamente están muy preocupados con nuestro futuro a corto plazo, pues son testigos de cómo nuestra inherente violencia contra nosotros mismos está poniendo en peligro todo el sistema planetario.

PSe podría decir que los Atlantarios y los Friendship tienen un mensaje de advertencia coincidente para el Género Humano, casi un tutelaje, pero también tienen puntos distantes, como que, según parece, el proyecto Friendship también hace acopio de especimenes humanos de distintas razas, como si de una especie de "Arca de Noé" se tratara. En esto, difieren de los Atlantarios, si bien, según el testimonio de Aristán, pocas personas han podido estar con ellos, al final Bastiano y Demetrio se quedan a vivir el resto de sus días en Atlantaria, siguiendo los otros tres personajes (Aristán y el matrimonio inglés), su misión de ir cambiando paulatinamente el modo de pensar de la Humanidad y la lucha contra la ignorancia y la violencia; tal vez ese trabajo, en buena parte, descanse en los hombros del autor del libro.

Pedro Gonzalez Vega y el autor de este reportajePero si interesante y encantador resulta leer el MSB, tanto más atrayente y agradable es conocer a D. Pedro González Vega, un hombre sencillo y honesto, dotado de esa sabiduría que le confieren los años de observación, pues también es un viajero infatigable de éste mundo y siempre ha sido un hombre trabajador y ocupado. Tras nacer en Moya, un pequeño y entrañable pueblito del interior de Gran Canaria el 17 de Diciembre de 1.918, cursar estudios primarios, superiores, música (piano) y mecanografía, es movilizado, cuando en España acontece la Guerra Civil, cruenta y dilatada en el tiempo. Permanece seis años en el Ejército y pasa por las más importantes y encarnizadas batallas a lo largo del país, como los frentes de Extremadura y el Ebro. Desempeñó la función táctica de sanitario, salvando la vida a Dios sabe cuantos compañeros a lo largo de dicho conflicto.

Finalizada la Guerra, ejerce de profesor de escuela y de músico por unos años, y tras casarse, decide irse de emigrante a Argentina, donde permanece nada menos que veintinueve años, trabajando de pluriempleado, sin olvidar la música, pues en los amargos momentos de dejar atrás infinidad de buenas amistades y de verse fuera de su tierra, compuso muchas y buenas canciones, siendo, la más destacada dentro del ámbito canario la canción "Adiós a mis Islas", de una belleza entrañable. En sus maletas de viaje, también le acompañaba su ímpetu por escribir en el futuro sobre la querida isla fantasma de San Borondón y la Atlántida, ya que conocía la leyenda desde muy pequeño, a través de sus bisabuelos, abuelos y familiares.

Aclarar al lector que, para los que vivimos en Canarias, el sentido patrio es muy intenso, pues a diferencia de los que viven en tierra continental, el isleño sabe exactamente donde empieza y acaba su pequeña patria, pero las fronteras continentales son artificios humanos, y por tanto, difusas. Quisiera comentarlo pues podría parecer sentimentalismo un tanto chovinista al hablar de los temas canarios; no olvidemos que nuestras Islas Canarias son pequeñas, pero de mucha personalidad, sin desmerecer un ápice nuestro sentimiento español, europeo e iberoamericano también. Por eso tal vez, nos resulte especialmente duro estar fuera de casa…

Durante su vida en Argentina, Pedro vivió extrañas e intensas experiencias esotéricas, que le fueron cambiando en su forma de ser y de ver lo que le rodea, aprendiendo cada día más y conociendo personas que en distintos momentos le fueron enseñando cosas que podrían denominarse del mundo del misterio, por decirlo de alguna manera.

Recién llegado a la Isla de Gran Canaria, tras su larga permanencia en Argentina, se sentía apesadumbrado por la irreparable pérdida de su primera mujer, nacida en La Palma y con quién había compartido una intensa y agradable vida. A esto se le suma que era un perfecto extraño en la tierra que le vio nacer: la mayoría de sus amistades ya habían muerto, o había perdido el contacto con ellos. Es en esta situación cuando Pedro decide alquilar una solitaria casa de campo, en lo alto de las cumbres de Gran Canaria, en las cercanías de Ariñez (San Mateo) y se pone a escribir por fin el MSB, en la tranquila soledad de las montañas, animado por la belleza del paisaje
y flotando sobre un "mar de nubes" que caracteriza los paisajes de las cumbres isleñas.

Pedro tiene una cualidad que le hace muy especial: en los amargos momentos del conflicto bélico, tuvo que enfrentarse, sin excusa ni pretexto, con toda la crudeza de ver a los compañeros heridos por explosiones y horribles heridas, siendo además, terrorífico el hecho que en su práctica sanitaria, hasta su primera experiencia "de fuego real", apenas había puesto sólo inyecciones… en el momento de la verdad, y confundido en un mar de dudas, sus propias manos, como guiadas por una inteligencia foránea, se ponían a curar a los heridos, ante el asombro del propio Pedro. Es posible que unos "guías" o ayudas exteriores le apoyasen en esos momentos de trance, pero lo cierto es que es de agradecer esta ayuda que logró salvar la vida a muchos.

Esos "amigos del otro lado" le han acompañado toda su vida, además de una larga y cruel guerra, de la que salió apenas con una herida de una explosión, salvándose milagrosamente en muchas ocasiones.

Pedro ha sentido una fascinación especial por la Medicina y siempre quiso estudiar para médico; es posible que lo hubiera logrado, si no hubiera sido por el estallido de la situación bélica en España. Ironías de la vida: la guerra le negó ser médico, pero le permitió salvar y curar a muchos.

En los momentos en que estaba escribiendo el MSB, su dedicación fue plena, trabajando de la mañana a la noche (interrumpido sólo para atender a su alimentación). También pareció contar con la ayuda de sus "guías" en ésta ocasión, pues el propio Pedro se sorprendía al leer lo escrito en la jornada anterior, ya que no le sonaba lo que supuestamente había escrito; es como si hubiera entrado en trance, su conciencia se desconectara, y las manos fueran los elementos de apoyo de esa inteligencia foránea. Efectivamente, el libro del MSB lo escribió de un tirón, también gracias nuevamente a sus "Amigos del otro lado" y a que es un excelente pianista y mecanógrafo al tacto.

Su libro fue muy bien acogido y gustó mucho. Posteriormente, años después, el "grupo Aztlán" se puso en contacto con Pedro para hacer una reedición del MSB, publicándolo en Proyecto Aridane, pero con el título: "San Borondón. Conexión extraterrestre en Canarias". El grupo Aztlán hizo unas pequeñas modificaciones sin contar con Pedro, en las primeras páginas, pero con vistas a ser mejor entendido el libro en el ámbito nacional. La filosofía del grupo quedó identificada en el MSB y quedaron encantados con el libro cuando lo descubrieron. De hecho, en total ha habido tres ediciones, dos del MSB y la última de "San Borondón, Conexión Extraterrestre en Canarias", y todas están actualmente agotadas. Pedro confiesa que "le están presionando sus amigos del otro lado" para que vuelva a escribir sobre San Borondón, pero actualmente está terminando los últimos preparativos de su siguiente libro: "Atlantes. Misión Planetaria en La Tierra", que según sus propias palabras va a ser polémico porque da un punto de vista distinto al que la mayoría de los escritores han dado, aunque nos adelanta, a modo de entremés, que "los Atlantes proceden del mestizaje entre los de aquí y los de allá…" En fin, que tendremos que esperar un poquito para saber más.

Con la veteranía que caracteriza actualmente a Pedro, confiesa que cada vez tiene más experiencias enriquecedoras que le van confirmando poco a poco que las ideas que siempre ha tenido eran las correctas. Al principio no creía en cosas que ahora cree, ya que ha ido teniendo experiencias "que te hacen cambiar de la noche a la mañana". Pedro es un hombre de mente abierta siempre dispuesto a aprender, y tal vez sea éste aspecto, el que más gusta cuando se le conoce: su inagotable curiosidad y necesidad de aprender. Siempre tiene las puertas abiertas para un buen rato de charla, la compañía de los buenos amigos.



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