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En agosto
de 1992, y durante mi
participación en el Curso de
Verano sobre OVNIs
organizado por la
Universidad Complutense de
Madrid, ofrecía públicamente
un millón de pesetas a quien
pudiese aportar una sola
prueba de que una astronave
extraterrestre haya visitado
la Tierra alguna vez. La
oferta sigue en pie...
Sin embargo, habría que
matizar el concepto de
"prueba". En la actualidad,
los OVNIs, y demás aspectos
del mundo del misterio
(magia, criptozoología,
ocultismo, parapsicología,
etc.) se han convertido en
una apabullante moda.
Diariamente somos asaltados
por titulares de prensa, o
programas de radio y
televisión que afrontan, de
forma escandalosamente
superficial el fenómeno
OVNI. Quienes somos
entrevistados con cierta
frecuencia en esos programas
hemos de soportar por
enésima vez la inevitable
pregunta: ¿Y de verdad hay
pruebas de que los OVNIs
existen?
Lanzado
este interrogante, el
entrevistado suele
apresurarse a esgrimir como
argumento las miles de
fotografías y filmaciones,
las huellas de aterrizajes,
las detecciones en radares,
los encuentros con
humanoides, los "ovnis en la
Biblia", etc.
Todos los
interesados en el fenómeno
OVNI sinceros con nosotros
mismos sabemos que un alto
porcentaje de los casos
reportados al investigador
tienen una explicación
convencional. Todos sabemos
que, con frecuencia,
aviones, meteoritos,
inversiones térmicas o
similares son OVNIs para
testigos inexpertos (y
obsérvese que digo "son
OVNIs" y no "son confundidos
con OVNIs").
En
cambio, todos sabemos
igualmente que existe un
reducto de casos,
sólidamente documentados, de
reputados testigos,
confirmados físicamente, que
escapan a casi toda
explicación fácil. Esos
casos, que suponen la viga
maestra del fenómeno OVNI,
suelen aportarse como las
"pruebas" de que los
extraterrestres existen. Y
digo "extraterrestres" y no
OVNIs porque, por suerte o
por desgracia, las
discusiones sobre ufología
limitan la gran riqueza
intelectual y filosófica del
fenómeno a la HET (Hipótesis
Extra-Terrestre).
Cierto
es, todos lo sabemos, que
algunos OVNIs han sido
detectados en pantallas de
radar y sonar. También es
cierto que algunos
aterrizajes de OVNIs han
dejado huellas de pasto
chamuscado, marcas de su
tren de aterrizaje, o hasta
un incremento radiactivo;
incluso existen casos
documentados del
avistamiento de tripulantes
antropomorfos asociados a
los OVNIs. Esos "ufonautas"
incluso han tenido contacto,
aparentemente, con algunos
afortunados y desafortunados
testigos. Algunos abducidos
presentan desagradables
cicatrices y heridas en sus
cuerpos como prueba de los
"análisis médicos" a los
cuales han sido sometidos
dentro de las naves. A veces
familias, pueblos y ciudades
enteras han sido testigos de
un macroavistamiento. Y
hasta en la Biblia u otros
"libros sagrados" similares
se recogen incidentes de
este tipo: la visión de
Ezequiel, la destrucción de
Sodoma, etc. Hasta hay
autores que se remiten a
restos arqueólogicos como
las "Pistas de Nazca" o los
cráneos con "agujeros de
bala" prehistóricos, para
demostrar la presencia de
extraterrestres. Bien, pues
en mi opinión, todas estas
evidencias de la
indiscutible realidad de los
OVNIs (radares, huellas,
cicatrices, etc.) apuntan
precisamente a todo lo
contrario; a que ningún OVNI
es una nave
extraterrestre...
Hace ya
años que manifiesto mi pesar
por la falta de "pensadores"
de que adolece la ufología,
tanto como de la saturación
de "coleccionistas de
casos". De poco sirve
amontonar expedientes en los
archivos ufológicos si no
reflexionamos y emitimos
conclusiones sobre dichos
casos.
En mi
humilde opinión, la
observación de la casuística
OVNI debería haber concluido
tiempo atrás con la HET
clásica que tanto han
defendido los ufólogos
tradicionales y que tanto
han utilizado los escépticos
para combatir el fenómeno
OVNI en general.
La
reflexión lógica sobre esas
pruebas ufológicas, a mi
juicio, debería conducirnos
a la conclusión de que jamás
una astronave extraterrestre
visitó la Tierra. En
principio, de ser
extraterrestre el origen de
los OVNIs, estos no serían
astronaves. Y de ser
aeronaves (esto sería lo
correcto ya que, salvo los
casos de astronautas, son
avistadas en el interior de
la atmósfera) no serían
extraterrestres...
De
aceptar el origen
interestelar o
intergaláctico de los OVNIs
(a menos que supongamos
habitado algún planeta de
nuestro sistema solar) hemos
de detenernos a meditar lo
que ello implica.
Las
distancias entre estrellas
(no digamos ya galaxias) son
tan descomunales que resulta
difícil concebir que la luz
tarde un año en recorrerlas.
Una astronave difícilmente
podría desarrollar una
velocidad de crucero que
permitiese viajar desde Alfa
Centauro (la estrella vecina
a nuestro Sol que, por otro
lado, no reúne las
condiciones medioambientales
mínimas para la vida
orgánica) en el transcurso
de una generación. Todos
sabemos que una velocidad
superior incrementaría
proporcionalmente a la
aceleración, la masa de la
nave. Físicamente, es
imposible que un cuerpo
sólido, metálico, una
astronave en definitiva, se
acerque siquiera a la
velocidad de la luz. ¿Cómo
entonces imaginar un
platillo volante que recorra
8.7 años-luz entre Sirio y
la Tierra? Un desplazamiento
desde esos remotos lugares
del Cosmos implicaría una
tecnplogía que rayaría lo
sublime. Las inteligencias
extraterrestres deberían
neutralizar la masa de sus
objetos, tal vez
desintegrarse y volver a
integrarse; tal vez
convertirse en fotones que
viajen en la misma luz, tal
vez "pliegues del espacio",
otras dimensiones... En
definitiva: el
desplazamiento habría de ser
mucho más fantástico y
"etérico" que una máquina
metálica, y desde luego,
nada que tenga parecido
remoto con nuestra
tecnología astronáutica.
Cierto es
que los OVNIs dejan pastos
quemados en algunos
aterrizajes. Pero si existe
un pasto quemado,
chamuscado, es porque se
produce una combustión, ¿y
acaso pretendemos que los
motores de los OVNIs son
motores de combustión?,
¿Intenta el ufólogo
argumentar que los OVNIs son
astronaves a gasolina? De
ser así, no es de extrañar
que se pegasen el gran
castañazo cósmico en
Roswell...
¿Cómo una
tecnología tan fantástica
puede tener fugas
radioactivas? ¿Utilizan
pilas atómicas los OVNIs?
Tal vez los contactados,
normalmente ecologistas,
deberían replantearse sus
opiniones al respecto.
¿Y las
huellas de "patas",
escalerillas o trenes de
aterrizaje? Imagino que si
tienen un sistema hidráulico
para desplegar el tren de
aterrizaje que efectivamente
deja huellas, tal vez posean
también embrague, cambios de
marcha y hasta algún tipo de
batería de arranque.
Aceptando
por un momento los casos más
documentados de abducción,
¿cómo un examen
extraterrestre a un humano
puede dejar cicatrices?
¿cómo podemos siquiera
plantearnos que una
tecnología capaz del milagro
de realizar un viaje a
años-luz, utilizará
jeringuillas hipodérmicas,
tijeras o agujas? Ya en
nuestros hospitales modernos
la tecnología quirúrgica
supera con creces las
descripciones de los Hill,
Walton, Zanffreta
o Hikson.
Todos
estos hechos me llevan a una
pregunta; ¿Sería razonable
que tras el alunizaje del
Apolo XI, Amstrong se
bajase del módulo en un
carro de bueyes para tomar
las muestras con un
rastrillo de madera y una
cesta de mimbre? Pues igual
de incoherente es el
fenómeno OVNI para la HET
convencional.
¿OVNIs
detectados en radares?
Reflexionemos un instante.
Si los proyectos Stealth de
invisibilidad al radar son
efectivos desde hace 25 años
(probablemente más), ¿cómo
es posible que la
inconcebible tecnología que
hemos de suponer a una
astronave extraterrestre no
sepa absorber las emisiones
de radar? Al contrario, yo
opino que si un OVNI aparece
en un radar primario (ni
hablar de los radares
secundarios), evidentemente
no es extraterrestre. A
exepción de los meteoritos
de la atmósfera, claro.
A menos,
naturalmente, que todo el
fenómeno OVNI sea un vasto
teatro en el que los
testigos e investigadores
seamos títeres de una
inteligencia "daimónica".
Pero esa posiblidad implica
terribles planteamientos
filosóficos que aterran al
ufólogo "científico".
Pero
continuemos. Para que el ser
humano presente esta
apariencia antropomorfa se
han necesitado millones de
años de evolución biológica
adaptándose al medio
ambiente de la Tierra. Medio
ambiente condicionado por
millones de factores
-presión y densidad
atmosférica, distancia al
Sol, composición del aire,
etc.- Si sólo uno de esos
factores hubiese variado,
por ejemplo, la distancia al
Sol, no seríamos como somos.
Ni siquiera seríamos. ¿Por
qué entonces los ufonautas
son, habitualmente, tan
sospechosamente similares a
los hombres? ¿Cómo poodemos
suponer que la "lotería" que
nos tocó en la Tierra, para
sincronizar infinidad de
factores biológicos, se
repita con tanta alegría por
todo el universo?
En mi
humilde opinión, resulta
aberrante plantear los OVNIs
como máquinas metálicas
extraterrestres. Si son
máquinas metálicas (y muchos
lo son como los aviones,
helicópteros, satélites o
prototipos secretos) dudo
que sean extraterrestres; y
si su origen es
extraterrestre (o
paraterrestre) dudo que sean
máquinas metálicas.
¿Y qué
pasa con los OVNIs del
pasado?, suelen argumentar
los defensores de la HET
cuando hago estos
planteamientos. Una mínima
reflexión lógica sobre
algunos "clásicos
astroarqueológicos", arroja
demasiados interrogantes
incompatibles con la HET
clásica.
Las
"pistas" de Nazca
¿aeropuerto alienígena?
Personalmente tengo muy
claro que los escurridizos
OVNIs no precisan de pistas
de despegue. Su asombrosa
capacidad aeronáutica deja
claro que aterrizan y
despegan de donde se les
antoja.
El cráneo
de Broken Hill y demás
"agujeros de bala
prehistóricos". Sin
comentarios. Dudo que un
extraterrestre capaz de
viajar por los "agujeros de
gusano", neutralizar el
incremento de su masa o
atravesar mundos paralelos,
llegue a la Tierra con una
escopeta de cartuchos.
¿Y qué
decir de los "OVNIs
bíblicos"? Cualquiera de los
temas expuestos merecería
una larga reflexión, pero el
de los OVNIs en los libros
sagrados más que ninguno.
Hasta el momento, todos los
autores que conozco, que han
tratado el tema de los OVNIs
en la Biblia, el Corán o los
Vedas han adolecido del
mismo, a mi juicio, error;
aceptar los textos como
literales. Hasta 1943 no
existió una Biblia en
castellano traducida
directamente de los textos
hebreos y griegos, y hasta
1920 no se editó una Biblia
en español (a cargo de Don
Carmelo), traducida de la
Vulgata de San
Jerónimo (traducción del
latín y no de las lenguas
originales).
Hasta ese
momento, los textos han
sufrido en 2.000 años todo
tipo de manipulaciones,
añadidos, mutilaciones,
adaptaciones culturales,
etc. Sólo los exégetas,
auténticos expertos en el
texto bíblico, su contexto
social y cultural y el
origen de cada relato,
comprenden la enorme
complejidad de cada
episodio, que por supuesto
no tiene nada de
transcripción literal de un
hecho. La mítica "Nueva
Jerusalén que desciende del
cielo" (Apocalipsis 21,
2), por citar sólo un
ejemplo bastante popular de
"OVNI bíblico". Pero
cualquier exégeta, incluso
cualquier teólogo, sabe que
el concepto alegórico
"Jerusalén" o "Nueva
Jerusalén" es utilizado
infinidad de veces en el
Antiguo y Nuevo Testamento
con significados muy
dispares; igual que
gehena, "familia", etc.
Probablemente, si los
astro-arqueólogos tuviesen
una mayor formación
exegética o al menos
teológica, sabrían discernir
con mayor veracidad los
textos alegóricos,
proféticos, escatológicos y
pseudo-históricos de los
libros revelados.
Otro
ejemplo clásico es la visión
de Ezequiel. El
ingeniero norteamericano
J.F. Blumrich incluso
llegó a realizar una
recreación tecnológica de la
mística visión del profeta
que se ha convertido en un
ejemplo clásico (con la
garantía de un técnico de la
NASA) de tecnología
alienígena en el Antiguo
Testamento. Pero todos los
que conocemos el diseño de
Blumrich, que convierte los
"cuatro vivientes" de
Ezequiel en una nave de 4
hélices, tren de aterrizaje
de sistema hidráulico y
ruedas, etc., deberíamos
pararnos a reflexionar.
¿Cómo es posible que los
extraterrestres, que viajan
a través del universo, aún
utilizasen autogiros?
Ciertamente incomprensible.
Por supuesto, para especular
sobre todos estos enigmas
del pasado, siempre nos
queda la Atlántida...
Con todo
lo expuesto quiero compartir
con el lector mi profunda
turbación. Tras años de
intensa investigación, me
consta plenamente que el
fenómeno OVNI es un hecho
incuestionable. Con
atormentado desconcierto
observo los hechos, pero la
reflexión lógica me impide
aceptar la HET clásica como
inviable para explicar los
OVNIs.
Pero ¡ATENCION!;
todas estas reflexiones no
van en detrimento del enigma
OVNI, sino todo lo
contrario. Lo que podrían
parecer argumentos contra el
fenómeno no son sino avales
a su realidad.
Habitualmente los
"escépticos profesionales"
atacan la ufología basando
todos sus argumentos en que
los extraterrestres no
pueden venir a la Tierra. Y
minimizando el enigma OVNI
(mucho más profundo y
complejo) al limitarlo a la
HET, sentencian: "Los OVNIs,
o son astronaves ETs, o no
lo son. Por lo tanto, no
son".
En mi
opinión, efectivamente los
OVNIs no son astronaves
extraterrestres, pero
resulta incuestionable que
SI SON. A partir de este
punto se abre un sinfín de
fantásticas posibilidades a
cual más increíble:
manifestaciones descoocidas
de fenómenos naturales,
inteligencias de mundos
paralelos, fenómenos
místicos, manipulaciones
terrestres...
Estas
fantásticas posibilidades no
influyen en la manifestación
del fenómeno OVNI (que
persiste al margen del
ufólogo), pero sí escaparían
a los habituales argumentos
escépticos que, a través de
la estrategia de hacer
sinónimo OVNI-nave ET,
pretender anular el enigma
al argumentar algo
lógicamente obvio; que los
No Identificados
probablemente nada tienen de
astronaves alienígenas.
Tal vez
si en lugar de tantos
"coleccionistas de casos"
existiesen más pensadores,
artífices de una "filosofía
de la ufología" sin sentido
como la HET clásica
(comprensible como proceso
deductivo en los años 40-50,
pero no ahora) habrían
dejado de entorpecer la
investigación OVNI hace
años.
Mi reto
de la Complutense continúa
en pie...
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