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Mark accionó el
reproductor de vídeo. En la
filmación, tomada en 1986,
se observaban unos pequeños
montes, decenas de personas
de espaldas y al fondo,
sobre ellos, algo parecido
al Sol. Nadie hubiera dicho
que no se trataba del astro
rey, de no ser porque en un
momento determinado comenzó
a desplazarse de arriba
abajo y de derecha a
izquierda como lo hiciera
ante 70.000 personas en
Fátima el 13 de octubre de
1917.
La escena había quedado
inmortalizada en Medjugorge
(Bosnia), en donde desde
1981 seis jóvenes aseguraban
tener encuentros con la
Virgen. No podía ser de otra
forma: aquel Sol, o lo que
pretendía hacerse pasar por
el Sol, había bailado ante
cientos de devotos en aquel
enclave que acabaría
convirtiéndose en campo de
batalla durante la cruenta
guerra que asoló la antigua
Yugoslavia.
No era fácil impresionar a
Mark Uriarte. No
obstante, se trataba de uno
de los pilotos de aviones de
combate más experimentados
de las Fuerzas Aéreas de los
Estados Unidos. Pero Mark
jamás negó la profunda
huella que aquella
experiencia le había dejado.
Había compartido con él
decenas de horas conversando
sobre misterios de este y
otro mundo, en especial
sobre los OVNIs, un tema que
le apasionaba y del cual
hablaba sin pudor pese a su
delicada situación
profesional. Le hubiera sido
muy fácil sugerir que un
objeto volante de
procedencia desconocida se
había interpuesto entre el
lugar de las apariciones y
el Sol, pero Mark se enojaba
apenas sugería una
hipotética: "No era un
OVNI, era el Sol: ¡yo lo vi!
Las apariciones marianas son
una cosa y los OVNIs otra",
me repetía una y otra vez.
Pero el capitán Uriarte no
está en lo cierto. Si por un
momento el Sol bailara, acto
seguido, toda la Tierra se
convulsionaría y la vida
sobre este bello planeta
azul desaparecería para
siempre. Y eso no ha
ocurrido jamás.
Puede aducirse que las
danzas solares son fruto de
una suerte de histeria
colectiva, de errores de
percepción o de la
materialización subjetiva
del deseo de asistir a un
prodigioso milagro como el
que esperaban las decenas de
miles de personas
congregadas en Fátima aquel
13 de octubre de 1917. Pero
es un fenómeno físico. Así
narró el supuesto milagro
uno de los testigos de aquel
prodigio, Avelino de
Almeida, redactor-jefe
del diario luso O Século:
"..El Sol ha dado una
vuelta sobre sí mismo, como
si fuese una rueda de fuegos
de artificio que ha
descendido hasta quemar la
tierra con sus rayos".
Todos lo pudieron observar;
el fenómeno, incluso, llegó
a ser fotografiado, tal y
como ha demostrado el
investigador alemán
Michael Hesemann, que ha
rescatado las auténticas
fotografías del fenómeno.
Milagro en el Vaticano
Como bien es sabido, las
apariciones de Fátima han
sido objeto de veneración
papal a lo largo de todo
este siglo. Incluso Juan
Pablo II, en su
particular interpretación
del Tercer Secreto, ha
identificado el mítico texto
con el intento de asesinato
que sufrió en 1981. Uno de
los predecesores del papa
polaco en el trono romano,
Pío XII, sintió
asimismo especial veneración
por la advocación
portuguesa. Tanta que
también él -y sólo él-
presenció el milagro del Sol
desde la explanada del
jardín central del Vaticano
el 30 de octubre de 1950. El
prodigio, según cuentan
Marc Hérissé y Jean
Eparvier en su magnífica
obra Los milagros, se
repitió hasta en cuatro
ocasiones: "El Papa no se
atrevió a comentarlo con
nadie, salvo muy
confidencialmente con el
cardenal Tedeschini,
a quien le dijo que... pudo
asistir al espectáculo que
le ofrecía un sol agitado,
estremecido, palpitante de
vida, con movimientos tan
silenciosos como elocuentes".
La mayor parte de los
investigadores no albergan
dudas sobre la naturaleza de
los sucesos citados: algo
sustituye al Sol cuando éste
parece danzar. Pero, ¿de qué
se trata? ¿Es acaso un OVNI?
No deja de ser curioso que,
como más adelante
explicaremos, los
testimonios originales de
los videntes de Fátima
describieran a la Virgen
como una figura humanoide
que descendía de una esfera
a través de un halo
luminoso. Tampoco debería
extrañarnos que en aquellos
meses, decenas de personas
reportaran la presencia de
extrañas luces en las
proximidades de la región
portuguesa de Leiría, en
donde se encuentra Fátima. O
que los fieles de Fátima
describieran la danza como
"la aproximación hacia el
valle de un globo luminoso".
Y es que para investigadores
tan serios como el
informático franco-americano
Jacques Vallée,
"la descripción de los
hechos y los efectos
referidos en la casuística
OVNI son muy similares a los
narrados por los
protagonistas de las
apariciones marianas".
Contacto OVNI
Pascual Vázquez Arracó
fue el primero de los
supuestos contactados con
extraterrestres en nuestro
país. Como tantos y tantos
otros, era capaz de predecir
la aparición de un OVNI. No
era cuestión de videncia:
"Ellos me lo comunican",
aseguraba. Y quien esto
escribe lo pudo comprobar el
12 de septiembre de 1988
tras la primera de las
decenas de entrevistas que
mantuve con él: "Acude
esta noche...". Y
Vázquez Arracó me señaló el
lugar, la hora y la
dirección en la que
aparecería uno de los OVNIs
tripulados por los seres con
quienes decía contactar.
Y así fue: en el lugar
señalado, a la hora prevista
y en la dirección indicada,
una esfera luminosa tan
grande como una Luna llena
brotó de la nada en medio
del cielo estrellado...
No era la primera vez que
Vázquez Arracó efectuó tan
singular profecía. Quizá la
más destacada experiencia en
este sentido la vivieron
junto a él cuatro de sus
"seguidores" el 22 de marzo
de 1979 en las proximidades
de Zaragoza. Para ese día, y
a través de una médium, los
supuestos visitantes de
otros planetas le habían
anunciado lo siguiente:
"Esperaréis la llegada del
día: el Sol no saldrá como
de costumbre".
Cuando llegó el amanecer
"el Sol apareció lentamente,
como de costumbre -nos
narró una de las testigos de
los hechos, Lola Martínez-,
pero delante del mismo
surgió un disco rojo
anaranjado oscilante...".
Por unos minutos, aquel
segundo Sol oscureció al
auténtico, efectuando
diversos movimientos que
precedieron la aparición de
nuevos OVNIs que parecían
surgir del interior del
falso Sol.
Aunque parezca increíble, la
danza del Sol se repetiría
justo un año después, el 22
de marzo de 1980. Para
entonces, los supuestos
extraterrestres anunciaron
un nuevo "festival". En esta
ocasión, sin embargo,
algunos investigadores del
fenómeno OVNI acompañaron al
grupo de contactados. Entre
aquellos estudiosos estaba
Enrique de Vicente,
actualmente director de la
revista Año/Cero. El
encuentro había sido
programado para primera hora
de la mañana: "Todos
pudimos ver un remolino
luminoso que nos daba la
impresión de que el Sol
giraba oculto por una capa
de nubes y todo el terreno
colindante se tiñó con una
luminosidad dorada
amarillenta", escribe De
Vicente.
Sospechas terrenales
A Pascual Vázquez,
fallecido en 1991, supuestos
seres extraterrestres le
anunciaron los "prodigios"
reportados anteriormente. Lo
mismo ocurrió en Italia
cuando el polémico
contactado Eugenio
Siragusa predijo con
días de antelación un
fenómeno similar en
Borrello. El evento tuvo
lugar el 1 de febrero de
1988 cuando cientos de
personas pudieron observar
cómo el Sol se partía en
dos. El fenómeno, también
denominado "doble sol", pudo
ser fotografiado al detalle.
En las imágenes se observa
como un brillante objeto
discoidal -¿un OVNI?- se
aproxima al astro rey
reflejando su luz,
provocando la impresión de
que sobre el cielo no había
uno, sino dos soles.
Es inevitable no percatarse
de la estrecha relación que
existe entre los llamados
"prodigios marianos" y el
fenómeno OVNI. No obstante,
videntes tan populares como
Amparo Cuevas, a
quien desde hace veinte años
se le aparece la Virgen en
El Escorial (Madrid,
España), han expresado que
cuando el fin del mundo
llegue "naves celestiales
arrebatarán a los hombres
puros". También en Prado
Nuevo, el lugar exacto de
las apariciones, numerosas
personas aseguran haber
presenciado danzas solares.
Personajes tan populares
como Pitita Ridruejo
dicen haber visto al Sol
dando vueltas y
desplazándose en el cielo.
Para ella, está claro: es un
milagro. Pero no hay
justificación sobrenatural
que sirva: el Sol no puede
moverse. Así lo piensa
Ventura Muñoz, testigo
de un fenómeno de "doble
sol" en El Escorial, para
quien una de las dos fuentes
luminosas que él mismo
fotografió era un OVNI.
Pero ojo, muchos de los
fenómenos reseñados en El
Escorial tienen explicación.
Así lo pudo comprobar el
autor en el mismo lugar de
las apariciones, en donde
todos los sábados se reúnen
cientos de devotos que se
muestran unos a otros las
fotografías obtenidas en sus
anteriores visitas al lugar.
En ellas se aprecian todo
tipo de juegos luminosos
provocados por el Sol, pero
en ninguno de los casos que
pudimos contrastar se había
producido fenómeno anómalo
alguno. Se trata,
únicamente, de artificios de
luz generados por el Sol al
atravesar las lentes
fotográficas. Casualmente,
más de 200 testigos de
aquellos "prodigios" han
sufrido serias lesiones
oculares que, en ocasiones,
provocan la ceguera de
quienes decían haber visto
bailar al Sol. "Doña
Estrella Suárez Jiménez
presenta un edema macular en
ambos ojos como consecuencia
de mirar al Sol, lesión que
es prácticamente
irreversible", dictaminó
el oftalmólogo Francisco
Romero Maroto al
examinar a una de las
testigos del "milagro".
En Fátima, sin embargo, no
ocurrió ninguna desgracia
que reseñar. Al contrario,
muchas de las personas que
se encontraban en la
explanada de Cova de Iría
aseguraron haber sanado de
sus dolencias cuando el Sol
bailó. Éste fue uno de los
tres efectos secundarios
(calor súbito e intenso;
secamiento de ropas y suelo,
y "curas milagrosas")
detectados tras la danza
según los investigadores
portugueses Joaquim
Fernandes y Fina
d'Armada, quienes
accedieron a las
descripciones originales
efectuadas por los testigos
de los hechos en la
investigación eclesiástica.
¿Encuentros cercanos?
Lucía dos Santos, la
vidente de Fátima que
redactó el Tercer Secreto,
no podrá identificar la
imagen de la Virggen de
Fátima popularmente conocida
con la figura luminosa con
la que se encontró durante
las apariciones. Así la
describió en 1917: "Era
una señora muy brillante, de
cerca de un metro y diez
centímetros de estatura,
vistiendo una túnica trabada
y un manto de cordoncillos
dorados, cuadriculados, y
una capa del mismo aspecto,
surgió de arriba y
desapareció en dirección
inversa, sin hacer
movimientos faciales y sin
abrir los labios",
explicó a las autoridades
religiosas.
El relato prosigue
explicando que el humanoide
transportaba en su mano una
esfera luminosa y que se
desplazaba a través de un
haz luminiscente que partía
del interior de una "nube".
En definitiva, cualquier
cosa menos la estilizada y
dulce figura de la Virgen
transmitida por la Iglesia
tras las apariciones: una
joven de tez pálida, con una
corona sobre la cabeza y las
manos en posición de rezo...
El extraño ser descrito fue
observado por los tres niños
videntes pocos minutos antes
de la danza solar del 13 de
octubre de 1917. De acuerdo
a los testimonios
"rescatados", la figura
surgió del interior de un
globo luminoso que se situó
sobre un árbol y que
posteriormente se dirigió
hacia el interior del Sol.
Luego llegó el "baile" tras
el repentino cese de las
lluvias. En ese momento, las
nubes se abrieron y de entre
ellas surgió el Sol... o
"algo" muy parecido. Así lo
relata uno de los testigos
presenciales: "Un disco
fantasmagórico que gira
rápidamente sobre su propio
eje y deja escapar rayos de
luces de colores en todas
las direcciones".
"¡Mirad el Sol! ¿Qué va a
suceder? ¿Qué será de
nosotros?", gritaban los
presentes, más temerosos que
postrados ante el milagro.
No pocos creyeron que
llegaba el fin del mundo
cuando el Sol se desprendió
del cielo: "Yo estaba
apartado de la gran
muchedumbre, sobre una
pequeña loma. Levanté los
ojos y vi que el Sol se
movía como si danzase. Le vi
dar vueltas como una rueda
de fuego pareciendo
aproximarse en espiral sobre
la tierra", narró
Ferreira Borges, uno de
los testigos oculares.
El falso Sol descendió y
efectuó un vuelo rasante
sobre la multitud coloreando
el ambiente... "La
tonalidad descrita por los
testigos en el entorno pudo
deberse a la excitación de
los gases de la atmósfera,
posiblemente a consecuencia
de la presencia de un campo
eléctrico o de una fuente
energética de naturaleza
desconocida", aseguran
d'Armada y Fernandes en su
obra Intervención
extraterrestre en Fátima.
"Parecía un disco
pulimentado, tallado en el
nácar de una concha: mis
ojos así lo vieron",
sentencia en su descripción
uno de los observadores,
José Proença de Almeida
Garret, profesor de la
Universidad de Coimbra. De
acuerdo al privilegiado
testigo, aquel disco que
surgió a modo de falso Sol
"se desprendió del
firmamento, y rojo como la
sangre, avanzó sobre la
tierra, amenazando
aplastarnos bajo el peso de
su inmensa masa ígnea.
Fueron unos segundos de
terrorífica impresión".
Algunos de los observadores
se encontraban a 50
kilómetros de distancia, lo
que no fue óbice para que
distinguieran el fenómeno.
Los relatos proporcionados
por ellos descartan un
posible episodio de
alucinación colectiva por
parte de los congregados en
espera del milagro. En
Alburitel, a 14 kilómetros
de Fátima, uno de los
testigos lo explicó del
siguiente modo: "El Sol,
con la apariencia de una
bola de nieve, girando sobre
sí mismo, de pronto pareció
que se caía en zigzag,
amenazando la Tierra. Corrí
y me escondí entre los
demás, que estaban llorando
y esperando el fin del
mundo". Aproximadamente
a la misma distancia se
encontraba el misionero
Ignacio Lorenço Pereira.
Él, como tantos otros
testigos, se percató de que
el Sol no parecía el astro
rey: "Era como un globo
de nieve que cayó sobre la
Tierra. Transcurridos unos
diez minutos, el Sol volvió
a ocupar su lugar habitual
invirtiendo los mismos
movimientos que hizo al
bajar, siempre pálido y sin
brillo".
Efectos secundarios
La sensacional
investigación de Fernandes y
d'Armada reveló que el
objeto efectuó "una
aterradora parábola sobre la
multitud en dirección
Norte-Sur". Fueron más
lejos si cabe, y averiguaron
que los testigos que
describieron los antes
referidos efectos
secundarios se situaban
sobre una franja de 70
metros de longitud, en la
cual se encontraban los
testigos que más cerca
estuvieron del falso Sol.
"Todo este conjunto de
reacciones se produjo
después del momento de
máxima aproximación al suelo
del objeto, identificado
como el Sol, y cuya altura
mínima tuvo que haber sido
equivalente a la de un pino
alto, de acuerdo con algunos
testimonios y documentos",
explican los investigadores
portugueses, que coinciden
con otros expertos en
señalar que los fenómenos de
Fátima son idénticos a los
reseñados por miles y miles
de personas que se han
encontrado en la proximidad
de un OVNI.
Y es que, sin género de
dudas, la sociedad de cada
momento, según su contexto
cultural, identifica aquello
que desconoce de acuerdo a
sus patrones. Y en Fátima
pensaron que aquel objeto
era el Sol y el extraño
humanoide... la Virgen. Es
una hipótesis.
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