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El 13 de mayo de 1917, tres
niños portugueses se
hallaban apacentando su
ganado en un lugar conocido
como Fátima. Vieron un
relámpago y la mayor de
ellos, Lúcia dos Santos,
sugirió a sus dos primos
Jacinta y Francisco
Marto, que regresaran a
sus casas ante una inminente
tormenta. Ante su sorpresa,
sobre una encina vieron "una
señora vestida de blanco,
más brillante que el Sol".
Entre otras cosas, la
"señora" les dijo que venía
"del cielo" y que regresaran
a ese mismo lugar el día 13
del mes siguiente.
Así lo hicieron y la
"mujercita" volvió a
invitarlos a asistir a Cova
de Iria el próximo dia 13.
En la aparición de Julio, la
"señora" les habría hecho
unas revelaciones, que más
tarde serían conocidas como
los "secretos de Fátima",
cuya tercera parte fue hecha
pública el pasado 26 de
junio. Y fue en esta
aparición donde la "señora"
pidió a los niños que
siguieran concurriendo allí
cada día 13, y que en
octubre les diría quien era,
que quería de ellos y les
prometió que haría un
"milagro" para que la gente
pudiera creerles.
Los niños asistieron
puntualmente a su cita con
la "señora", excepto en el
mes de agosto, debido a que
los videntes fueron
encarcelados y amenazados
por el Administrador de Vila
Nova de Ourem -Artur de
Oliveira Santos- para
que les revelara el
"secreto". La cita de agosto
se produjo el día quince,
una vez que los niños fueron
liberados, aunque no en la
habitual encina sino en un
lugar conocido como
Valinhos. Los niños acudían
puntualmente a cada una de
las citas de los días 13,
mientras la fama de las
apariciones iba aumentando
cada mes.
Es así que ya se hablaba de
que era la Virgen la que se
aparecía a los tres
videntes, y el número de
personas que acompañaban a
los niños a Cova de Iría
aumentaba exponencialmente.
Pero los sucesos de Fátima
se limitaban al relato de
los tres niños, ya que
ninguno de los espectadores
-excepto ellos- podía ver o
escuchar a la "Señora". Ni
siquiera el joven Francisco
podía oírla, quien solo la
veía cuando se arrodillaba
frente a ella. El 13 de
octubre, día en que la
"Virgen" había prometido un
"milagro", se habían reunido
en la agreste explanada de
Fátima unas 70.000 personas,
esperando ver un fenómeno
prodigioso. Y el cielo no
los defraudó.
El milagro del Sol
Según cuenta Lúcia dos
Santos en su Cuarta
Memoria, la Señora se
presentó aquel día a los
niños como ya era habitual,
y aseguró ser la "Señora del
Rosario". Anunció que la
Guerra iba a acabar (la
Primera Guerra mundial) y
que los soldados volverían a
sus casas. Lúcia pidió a la
Señora que curara a los
enfermos que allí se
amontonaban, a lo que
respondió que sólo sanaría a
aquellos que pidieran perdón
por sus pecados. Aquel día
la virgen también les habría
pedido a los niños que se
construyera una capilla en
su nombre. Tras alejarse
hacia el naciente, ocurrió
el milagro solar, donde
según las descripciones, el
cielo se abrió y el astro
rey comenzó a moverse
convulsivamente, causando la
admiración de los
asistentes.
Este suceso fue observado
por miles de personas allí
presentes, entre los que se
encontraban creyentes,
escépticos, campesinos e
intelectuales. Y la
diversidad y cantidad de
testigos le otorga un
especial interés al
"fenómeno solar", pues el
resto de las apariciones de
Fátima se limitaban a los
tres niños videntes. Uno de
los testigos presentes en la
explanada de Cova de Iría es
el periodista Avelino de
Almeida, redactor jefe
del periódico lisboeta O
Século. Con fina ironía,
de Almeida describe
pormenorizadamente el
paisaje humano que rodeaba a
la ya famosa encina, sin
dejarse llevar por la
emoción de las masas. En su
artículo están retratados
los leprosos que buscaban
cura de su mal, los
vendedores ambulantes que ya
en aquel entonces
comprendieron el negocio de
las apariciones, los
librepensadores conversos,
los campesinos escépticos,
el desborde piadoso e
idolátrico de miles de
creyentes y por supuesto la
copiosa lluvia que caía
sobre Fátima, tornando el
escenario de las apariciones
en un intransitable lodazal.
El periodista se limita en
todo momento a hacer una
crónica de lo que ve, y en
esa misma postura continua
cuando Lúcia pide a las
multitudes que cierren sus
paraguas para rezar. Es en
ese momento que comienza a
producirse el "milagro
Solar". "Se ve a toda la
inmensa multitud
-escribe Avelino de Almeida-
darse vuelta para ver al
Sol, que se muestra libre de
nubes en el cenit... Es
posible ver el contorno del
disco sin el más mínimo
esfuerzo. No quema, no ciega".
Pero el "Sol" comienza a
moverse, y el periodista lo
describe con estas palabras:
"...el Sol tembló, el Sol
realizó movimientos bruscos
nunca vistos, fuera de todas
las leyes cósmicas. El Sol
"bailó"según la típica
expresión de los campesinos".
Sin abandonar su tono
impasible, Avelino de
Almeida continúa relatando
otros detalles sobre las
gentes que allí se
encontraban y sus emociones.
Finalmente, el periodista
hace un llamamiento a los
expertos para que expliquen
la naturaleza del fenómeno
observado.
A pesar de su breve mención
al fenómeno y de sus ácidas
descripciones, Avelino de
Almeida fue duramente
criticado por sus
contemporáneos
librepensadores, que
sugirieron que el periodista
estaba defendiendo los
intereses del principal
beneficiario de las
apariciones: La Iglesia. Y
es que por aquellas fechas
el gobierno republicano
había separado Iglesia y
Estado y muchos de los
privilegios feudales de que
gozaba la jerarquía
eclesiástica, habían
desaparecido. Es por ello
que los republicanos veían
con muy malos ojos a las
apariciones de Fátima. Otro
de los testigos
independientes que se
encontraba aquel 13 de
octubre en la explanada de
Cova de Iría era el profesor
de la Facultad de Ciencias
de Coimbra, Dr. Almeida
Garrett. Decidido a
observar los fenómenos
desapasionadamente se apostó
en una elevación del terreno
de modo que pudiera observar
todos los sucesos desde un
excelente punto de vista y
ayudado por unos
binoculares.
El profesor Garrett no
escuchó la orden de Lúcia de
observar el Sol, pero giró
la vista ante la actitud de
las multitudes que
exclamaban mientras
observaban el cielo. "No
era algo esférico como la
Luna -describe Garrett
su observación del "Sol"-
ni tenía la misma tonalidad
ni los mismos claro-oscuros.
Parecía de materia pulida...".
Según este profesor, no
había bruma ni nubes y se
mantuvo así durante diez
minutos, salvo en dos
ocasiones en que unos rayos
fulgurantes obligaron a los
testigos a apartar la vista.
Mientras observaban el Sol,
el color de la luz que
iluminaba la explanada se
tornó violácea. Más tarde el
color cambiaría hacia el
amarillento. Poco después,
el Sol comenzó a girar sobre
si mismo y en un momento,
ante el estupor de los allí
presentes, "el Sol se
desprendió de la bóveda
celeste" y se abalanzó
sobre los atónitos
espectadores, para luego
alejarse.
No fue el Sol
Resulta poco probable que
fuese el Sol el que bailara
aquel 13 de octubre.
Cualquier movimiento del
astro -por muy pequeño que
sea- provocaría unas
consecuencias catastróficas
no solo en nuestro planeta,
sino en todo el Sistema
Solar. Por aquellas fechas
el Director del Observatorio
astronómico de Lisboa
declaró a los periodistas
del rotativo O Sëculo
que "Si fuese un fenómeno
cósmico, los observatorios
astronómicos lo detectarían
con exactitud. Pero es
precisamente eso lo que
falta, el registro
inevitable de alguna
perturbación en el
sistema... por pequeña que
ésta fuese".
El entonces obispo de
Leiría, tampoco parece muy
convencido de que sea el Sol
el que se movió el día del
"milagro": "Este fenómeno,
-escribió Monseñor
Correia da Silva en su
carta pastoral del 13 de
octubre de 1930- que no
fue registrado por ningún
observatorio astronómico y
que, consecuentemente, no
pudo haber sido un fenómeno
natural, fue observado por
personas de todas las
condiciones... ".
Sin embargo, el fenómeno
tuvo que tener grandes
proporciones, ya que fue
observado desde otras
localidades situadas en un
radio de 40 kilómetros
alrededor de Fátima. Varios
habitantes de Alburitel,
situados en una colina a 18
kilómetros de la explanada
de Cova de Iria pudieron
observar el "prodigio
solar". Otro testigo, el
poeta Afonso Lopes Vieira,
observó el fenómeno desde
São Pedro de Moel, a 40
kilómetros es dirección
Oeste. ¿Qué fue lo que
ocurrió en Fátima en 1917?
¿Fue una aurora boreal como
sugirieron -sin demasiado
acierto- los escépticos?
¿Una alucinación colectiva?
Parece poco probable. ¿Y si
fue un OVNI?
¿Fuen un OVNI?
El dedo en la llaga lo
pusieron la doctora Fina
D'Armada y el
historiador portugués
Joaquim Fernandes,
cuando publicaron su libro
Intervención
extraterrestre en Fátima.
Sin prejuicios, D'Armada y
Fernandes analizan los
fenómenos observados en
Fátima en 1917 desde una
perspectiva moderna,
llegando a la conclusión de
que los fenómenos ocurridos
en la Sierra de Ourem en
aquellas fechas tienen todos
los ingredientes propios de
un avistamiento OVNI.
D'Armada estaba becada por
el Instituto Nacional de
Investigación Científica, y
pudo consultar los archivos
secretos que se encuentran
en el Santuario de Fátima, y
que incluso son inaccesibles
para las entidades
religiosas. Entre estos
documentos se encuentran los
testimonios recogidos por el
cura de la feligresía, que
entonces recogió las
declaraciones de los niños y
que acabó abandonando la
aldea por no estar
convencido de que las
apariciones correspondieran
a la Virgen María.
Entre los datos más
significativos de cuantos se
describen en aquellos
primeros documentos, destaca
la descripción de la
"señora" que apareció a los
pastorcillos: Media un metro
de altura y llevaba un sayo
blanco y dorado, que no
llegaba hasta los pies. La
ropa tenía costuras a lo
largo y a lo ancho como si
estuviera acolchado. Además,
estaba cubierta con una capa
blanca y llevaba una esfera
a la altura del pecho, que
luego se interpretó como el
Sagrado Corazón de María. En
sus primeras declaraciones,
los niños describieron a la
"mujercita" con ojos negros
y gran belleza, que hablaba
sin mover los labios.
Tampoco movía los pies al
desplazarse y descendía
hasta el lugar de la
aparición por una rampa
luminosa.
Si bien la historia oficial
no lo refleja, Fina D'Armada
encontró en los antiguos
documentos la referencia a
una cuarta vidente, llamada
Carolina Carreira,
hija de Maria Carreira,
un personaje importante e la
historia de las apariciones
y responsable de la
construcción de la capilla
de Cova de Iría. Carolina
habría tenido un encuentro
con "un niño" que aparentaba
unos 9 ó 10 años y que se
comunicó con ella sin
hablar, "como dentro de
mí". Entre los
documentos consultados por
D'Armada, existen numerosos
testimonios sobre el
fenómeno del 17 de octubre.
Antes de comenzar las
apariciones, fueron vistos
por numerosos testigos
pequeños objetos luminosos,
conocidos en ufología como
foo-fighters, incluso
uno de ellos golpeo en la
cara a una hermana de
Carolina Carreira. También
fue observado un globo
plateado, un objeto en forma
de escalera y "nubes" que
iban en dirección contraria
al viento. En cuanto al
"fenómeno solar", algunos
testigos aseguran que fue el
propio Sol el que se movió,
mientras que otros sugieren
que un disco "metálico" o de
"vidrio" se antepuso al
astro. Finalmente, el "Sol"
se volvió transparente y
dentro del disco se
observaron tres seres, que
-influenciados por el
contexto- fueron
interpretados como la
"Sagrada Familia". Uno de
los tres fue visto con el
brazo extendido y fue
interpretado como una
bendición de San José.
Curaciones milagrosas
Ambos investigadores abordan
también otro aspecto
polémico y poco estudiado:
el de las curaciones
milagrosas que se produjeron
el día 13 de octubre de
1917. D'Armada y Fernandes
contabilizan hasta siete
curaciones que se produjeron
ese día. La mayoría
corresponden a dolencias no
muy graves como gripes,
hinchazón de miembros y
vientre; y algún caso de
remisión de tumores o
paludismo. Curiosamente, y
según los datos manejados
por los investigadores
portugueses, las personas
que se curaron aquel día se
encontraban en una zona muy
concreta del recinto de Cova
de Iría, por donde el "Sol"
sobrevoló a los allí
presentes. También se
habrían secado las ropas de
quienes se encontraban en
esta situación, después de
la lluvia torrencial que
precedió a las apariciones.
Los autores establecen de
este modo un paralelismo
entre estos sucesos y otros
registrados en otras
apariciones marianas y en
presencia de Objetos
Volantes No Identificados.
¿Fue un encuentro cercano
con OVNIs lo que motivo el
culto mariano en Fátima?
¿Manipuló la Iglesia los
acontecimientos de 1917?
¿Desclasificará la Iglesia
los documentos secretos
relativos a las primeras
investigaciones?
Posiblemente estamos lejos
de conocer la verdad sobre
los sucesos que ocurrieron
en la explanada de Cova de
Iría en 1917. El tiempo
juega en contra y uno a uno
los testimonios directos se
van perdiendo. Entretanto,
las "certezas" solo las da
la Fe. Pero más allá de los
hechos, alrededor de las
apariciones de Fátima se
generó un entramado social,
político y económico que
poco tiene que ver con la
fe.
La historia manipulada
La práctica totalidad de la
historia oficial de los
fenómenos de Fátima está
extraída de las memorias de
la hermana Lúcia. Francisco
y Jacinta fallecieron poco
tiempo después de las
apariciones, y Lúcia fue la
única testigo viva de los
acontecimientos de Fátima.
Presionada por las
circunstancias, y siendo una
adolescente, ingresó en una
orden religiosa donde además
de encontrarse
suficientemente aislada de
la sociedad, debía
obediencia a su confesor y
al obispo de Leiría. En
estas condiciones, y luego
de aprender a leer y
escribir, fue que la hermana
Lúcia recibió la petición de
José Alves Correia da
Silva -obispo de Leiría-
de describir algunos de los
sucesos de Fátima y sus
protagonistas.
Lúcia terminó sus primeras
memorias a finales de 1935 y
en años sucesivos le fue
pedido que escribiera otros
"recuerdos", completando así
sus seis memorias. Y son
estos escritos la única
fuente documental disponible
para conocer la historia
oficial de Fátima. Por este
motivo, muchos críticos de
las apariciones aseguran que
la Iglesia ha cambiado
convenientemente su versión
sobre las apariciones,
distinguiéndose una "Fátima
I" correspondiente a las
primeras investigaciones y
recogidas de testimonios, de
la "Fátima II" escrita por
Lúcia casi 20 años después
de los sucesos y
sustancialmente distinta de
la primera versión.
Y si la historia de Fátima
está salpicada por las
manipulaciones, mucho más
podría decirse del llamado
'tercer secreto'
Un Secreto a voces
Tan sólo un mes después de
la revelación del secreto,
el 13 de agosto de 1917, los
tres videntes fueron
encarcelados por Artur de
Oliveira Santos,
Administrador de Vila Nova
de Ourem. Para intimidar a
los tres niños, los amenazó
con freírlos en aceite
hirviendo si no le revelaban
el contenido del "secreto".
Pero los niños guardaron
silencio y se hubieran
dejado matar con tal de no
desobedecer a la "Señora". Y
la prematura muerte de
Jacinta y Francisco, dejó
como única depositaria del
secreto a Lúcia dos Santos.
En 1927, y por orden de sus
confesores, José da Silva
Aparicio y José
Bernardo Gonçalves,
Lúcia escribe por primera
vez el contenido del
mensaje. Después de leerlo,
los sacerdotes mandaron
quemar los originales. A
petición del obispo de
Leiría-Fátima, Lúcia escribe
en 1941 su tercera memoria
donde desvela las dos
primeras partes del secreto,
que se hacen públicas un año
más tarde. No fue hasta
1944, mientras Lúcia residía
en el convento de las
Doroteas en Tuy
(Pontevedra), que la vidente
escribió el texto que
describe la tercera parte de
la revelación. En el sobre,
sugería que el contenido no
se hiciese público hasta
1960.
Las circunstancias que
rodearon a este secreto,
sumado a los 83 años de
silencio sobre su contenido
y a las numerosas
especulaciones sobre sus
predicciones apocalípticas,
habían creado sobre el
"tercer secreto de Fátima"
una enorme expectación. Ésta
alcanzó su punto más álgido
el 13 de mayo del 2000,
durante la visita de Juan
Pablo II a Fátima, con
motivo de la beatificación
de los dos videntes
fallecidos, Jacinta y
Francisco Marto.
Una visión profética
Una vez terminada la
ceremonia de beatificación,
tomó la palabra el cardenal
Angelo Sodano, quien
se refirió al texto escrito
por la hermana Lúcia sobre
el tercer secreto como "una
visión profética, comparable
a la de las Sagradas
Escrituras". Y aunque no
reveló el contenido íntegro
del texto, advirtió sobre el
carácter simbólico del
mensaje.
En su exposición, Sodano
ofreció algunas pinceladas
sobre el contenido,
asegurando que se refería "a
la lucha de los sistemas
ateos contra la Iglesia y
los cristianos". Ante la
perplejidad de quienes
seguían atentos la
ceremonia, el cardenal
Sodano aseguró que el
secreto también hacía
alusión a Juan Pablo II que
"cae como muerto bajo los
disparos de un arma de fuego".
El texto, interpretado
Hubo que esperar algo más de
un mes para que la Santa
Sede divulgara al completo
el texto escrito por Sor
Lúcia en 1944. El encargado
de presentarlo fue el
cardenal Joseph Ratzinger,
Prefecto de la Congregación
para la doctrina de la Fe y
principal estudioso de este
documento.
Lúcia dos Santos era
analfabeta en el momento de
las apariciones, entre otras
cosas porque no había
escuelas para mujeres en la
Fátima de aquella época. Y
curiosamente, una de las
peticiones que le habría
hecho la "Señora" es que
aprendiese a leer y
escribir. Así lo hizo años
después, aunque apenas
alcanzó el tercer curso. Es
por eso que el texto -que
aunque está escrito en
portugués- presenta
numerosos errores semánticos
y de ortografía.
En él se describe a un
obispo vestido de blanco
(que suponen que es el Papa)
caminando por una ciudad en
ruinas, repleta de
cadáveres. Al llegar a una
cima donde hay una cruz, el
obispo se arrodilla frente a
ella y cae muerto por
disparos de armas de fuego y
flechas(??). Otros
religiosos y seglares le
acompañan y también son
asesinados por los soldados.
El texto termina
describiendo una macabra
imagen donde dos ángeles
recogen la sangre de los
caídos y con ella "regaban
a las almas que se
aproximaban a Dios".
Una interpretación muy
simbólica
Si bien la visión de Sor
Lúcia parece provocada por
el éxtasis, las
interpretaciones que realizó
la Santa Sede no le van a la
saga. Y aunque las dos
primeras partes del secreto
no necesitaban
interpretaciones eruditas,
en esta parece ser que la
Virgen jugó a los
jeroglíficos. Prueba de ello
es que frente a los 36
folios que redactó Ratzinger
a modo de interpretación del
secreto, el texto escrito
por Lúcia consta de apenas
52 líneas.
Según la versión hecha
pública por Ratzinger, el
obispo vestido de blanco
representa a Juan Pablo II.
Cuando se dice que encuentra
la muerte por armas de fuego
y flechas, al pie de una
cruz toscamente construida y
a manos de soldados, los
intérpretes del Vaticano
aseguran que es una
premonitoria visión del
atentado que sufrió el Papa
el 13 de mayo de 1981, a
manos del asesino
profesional turco Mehmet
Ali Agca.
Por esa ambigüedad que se
permite a las
interpretaciones simbólicas,
nada se dice de lo que
representa la tosca cruz, ni
de los otros soldados, ni de
sus flechas. Y si bien el
protagonista de la visión de
Lúcia cae muerto, Juan Pablo
II aun continúa vivo. Por lo
visto, y según dijo el
propio Pontífice, "una
mano materna desvió la
trayectoria de la bala".
Aunque se encuentra en la
misma escena de la
revelación, los otros
religiosos y seglares que
caen a manos de los soldados
representarían -siempre
según la Santa Sede- la
lucha de los ateos contra
los cristianos y la propia
Iglesia Católica.
Los otros secretos
La interpretación que la
Iglesia ha hecho de los
secretos de Fátima ha sido
literal en algunas
ocasiones, y ambigua y
simbólica en otras,
restándole seriedad a estas
revelaciones.
La primera parte del secreto
es la revelación del
infierno. La Señora de
Fátima habría mostrado a los
niños como era el infierno,
cubierto de fuego y de almas
en sufrimiento.
Pero es el propio Juan Pablo
II -tan creyente en los
mensajes de Fátima- quien
interpreta simbólicamente
este secreto asegurando que
al contrario de lo que creía
la gente, el infierno no
tiene fuego. "Más que un
lugar, el infierno es la
situación de quien se aparta
de modo libre y definitivo
de Dios...", aseguró el
Pontífice en su audiencia
del 28 de julio de 1999.
De todos modos, la
descripción del infierno que
detalla Lúcia en su tercera
memoria, es sospechosamente
parecida a la del libro
titulado Misión Abreviada,
escrito a finales del siglo
XIX. Este texto era muy
popular en aquellos años
entre quienes predicaban en
las "Santas Misiones",
destinadas a contrarrestar
la actitud laica del
gobierno republicano de
entonces. Estas 'misiones'
también predicaron por la
sierra de Ourem, por lo que
es posible que los videntes
conocieran esta imagen del
infierno.
La segunda parte del secreto
tiene también sus puntos
oscuros. Según cuenta la
hermana Lúcia en sus
memorias, la Virgen predijo
el fin de la primera guerra
mundial y el comienzo de una
segunda. Y lo más polémico
es que habló de la
consagración de Rusia al
Sagrado Corazón. Esta
"profecía" es interpretada
como la caída del comunismo
ateo de la Unión Soviética y
sus países de influencia.
Sin embargo, hay un
anacronismo en las fechas.
La revelación del secreto
ocurrió el día 13 de julio
de 1917, mientras que la
revolución Bolchevique no se
produjo hasta el mes de
noviembre. La expansión de
este régimen y la
constitución de la URSS
vendría cinco años más
tarde. Resulta poco probable
que los niños hubieran oído
hablar de Rusia y su ateísmo
en aquel lugar, más aun
cuando los sucesos
significativos aun no habían
ocurrido. Así es que los
defensores de las
apariciones interpretan esta
parte del mensaje como una
profecía digna de crédito.
Por el contrario, sus
detractores argumentan que
todo el contenido del
secreto fue escrito 20 años
después de la revelación,
cuando no había más testigos
vivos que la Hermana Lúcia.
Ya en 1944 el padre
Dhanis, profesor de la
Universidad de Lovaina y uno
de los precursores de la
Teología de la Liberación,
publicaba un impecable
estudio sobre las
apariciones de Fátima donde
centraba sus críticas en los
"secretos". Con la frase
Testis unus, testis nullus
(testigo único, testigo
nulo) pone en duda las
palabras de la vidente. Y
aunque no duda de su buena
fe, profundiza en su
psicología para concluir que
sufre una leve mitomanía
provocada por el impacto de
los acontecimientos.
Se acabó el secreto
Ahora que la tercera parte
del secreto ha sido
desvelada, cabe preguntarse
porqué fue ocultado durante
décadas. Aunque las
interpretaciones fueran
correctas, su validez como
profecía es nula, ya que fue
divulgada después de que
ocurrieron los hechos que
supuestamente preconizaba.
Quizá los Papas anteriores
no lo divulgaron porque era
conveniente mantener la
expectativa. O simplemente
callaron por vergüenza
ajena. En todo caso el texto
nada tiene de trascendente y
está muy lejos de las
especulaciones que durante
años se habían barajado
sobre su contenido. No hay
referencias a una tercera
guerra mundial, ni visitas
de extraterrestres ni
Apocalipsis termonuclear.
Solo una ambigua revelación
personalizada en la figura
del Papa.
"Con la revelación del
tercer secreto de Fátima se
cierra una etapa de la
historia, llena de
especulaciones",
manifestó el Secretario de
la Congregación para la
Doctrina de la Fe, Monseñor
Bertone. Sin embargo
la decepción que produjo,
tanto el contenido del
mensaje como su
interpretación, no ha dejado
indiferentes a creyentes y
no creyentes. Pero el
cardenal Ratzinger se cubre
las espaldas asegurando que
el contenido del mensaje no
es dogma de fe y "no es
necesario creérselo".
Pero probablemente se
necesite mucho más que fe
para creer en él y en su
ambigua interpretación.
Oro Nazi: El cuarto
secreto de Fátima
La noticia no dejó
indiferente ni a creyentes
ni a escépticos. Las cuentas
del Santuario de Fátima
habían guardado oro nazi. En
un amplio reportaje
publicado por la revista
portuguesa Visão, se
presentaban todos los
detalles y algunos
documentos que confirmaban
la presencia de al menos
cuatro barras de oro con el
sello del Tercer Reich en
una cuenta secreta del
Santuario entre 1976 y 1986.
A partir de 1959, las
autoridades del Santuario
decidieron derretir el oro
que los fieles entregaban
como limosnas y guardarlo en
el desaparecido Banco Pinto
& Magalhães. En 1970, abren
una cuenta no oficial, o
"cuenta 2", cuyo contenido
era desconocido para las
autoridades fiscales
portuguesas. Por necesidades
propias de la entidad
bancaria -y con
consentimiento de las
autoridades del Santuario-
parte de ese oro fue
utilizado por el BPM, con la
promesa de reponerlo.
En 1976 la Polícia
Judiciaria portuguesa
realizó una exhaustiva
investigación de las cuentas
del BPM con el fin de
esclarecer algunas
irregularidades financieras
de esta entidad. Es entonces
cuando descubren que en la
cuenta del Santuario había
cuatro barras de oro
provenientes del Preuss
Staats Meunze -Berlín-1942.
Las autoridades del
Santuario ya tenían
conocimiento de la
procedencia de estas barras
de oro, ya que el Consejo de
Gestión del Banco había
enviado a Luciano Guerra
-rector del Santuario de
Fátima- una relación de
todas las existencias de
oro. Recientemente, el
propio Luciano Guerra
admitió en un comunicado
oficial, que el santuario de
Fátima tuvo en una de sus
cuentas, oro proveniente del
Tercer Reich.
Fátima S. L.
Las cuentas sobre los
ingresos económicos del
Santuario de Fátima no son
de dominio público, y
resultan difíciles de
calcular. Algunas fuentes
sostienen que el movimiento
de dinero, proveniente de
las limosnas, la venta de
velas y otros ofrecimientos,
supera los 500 millones de
pesetas al año. La cifra se
eleva exponencialmente si
consideramos los beneficios
relacionados con el turismo,
la hostelería y la venta de
todo tipo de baratijas
relacionadas con las
apariciones. Si bien en el
recinto del Santuario sólo
se venden velas -a precios
nada económicos-, basta
recorrer unos pocos metros
para encontrar todo tipo de
tiendas con los más variados
objetos. Botellas de agua de
Fátima, estampas de los
niños y la virgen, imágenes
luminosas, videos, libros en
varios idiomas, rosarios,
etc.
Pero no solo se venden
artículos religiosos. Por
los estrechos caminos de
Aljustrel -aldea donde
nacieron los tres videntes-
encontramos todo tipo de
mercancía. Compartiendo mesa
con las imágenes religiosas
se pueden ver botellas de
vino de Oporto, emblemas
futbolísticos, ropa
deportiva, miel de Fátima "Fatimel"
y otros objetos que nada
tienen que ver con el culto
mariano. |