|

Dentro de esta misma
casuística se ha venido
introduciendo otro género de
hechos que son semejantes en
cuanto al tipo de entidades
envueltas y circunstancias
vividas por los
protagonistas, pero en los
que no aparece ninguna
"nave", ni hay ningún viaje
interrumpido, constituyendo
lo que se llaman casos de
"visitantes de dormitorio".
Muchas de las personas que
habían experimentado estas
abducciones no tuvieron
conciencia inmediata de su
experiencia, de ella sólo
tenían recuerdos parciales
-recuerdos y escenas que en
ocasiones puntuales
afloraban con todo su vigor
emocional en las vivencias
oníricas- aunque todos
tenían la sensación de
"tiempo perdido". Mediante
el afloramiento espontáneo
de fragmentos de esas
vivencias en los sueños, en
forma de recuerdos
deslabazados o,
posteriormente, con la ayuda
de investigadores preparados
que emplearon técnicas como
la hipnosis, comenzaron a
salir a la luz una serie de
alucinantes experiencias.
Mientras los primeros casos
registrados fueron escasos y
aislados, tales hechos
fueron no sólo puestos en
duda sino objeto de severas
críticas por la mayor parte
de los investigadores. Pero
en los últimos quince años
el tratamiento de estos
supuestos acontecimientos ha
variado considerablemente, a
la par del aumento inusitado
de este tipo de casuística,
que la convierten, en su
conjunto, en uno de los
aspectos más problemáticos y
discutidos de todo lo
relacionado con la
fenomenología OVNI-Extraterrestre.
¿Qué son los "implantes"?
En la investigación de
los cada vez más numerosos
casos de abducción, los
testigos suelen señalar
frecuentemente -como ya
comentamos- haber sido
sometidos a observaciones y
manipulaciones médicas, con
toma de muestras orgánicas
diversas y, en ciertos
casos, la introducción en
sus organismos de pequeños
objetos o aparatos.
Los testigos relatan que con
posterioridad a la
experiencia, en sus cuerpos
aparecían señales que no
tenían antes: pequeñas
cicatrices en diversas zonas
de su piel, rojeces y marcas
diversas que asociaban a
aquellas manipulaciones a
las que decían haber sido
sometidas. En muchos de esos
testigos pudo verificarse la
presencia de esas extrañas
marcas.
Pero de pocos años a esta
parte, aquellos enigmáticos
relatos, especialmente los
de personas que hablaban de
que en sus cuerpos habían
sido introducidos pequeños y
desconocidos artilugios, han
comenzado a ser investigados
en profundidad. Y ahora
viene lo realmente
sorprendente: mediante
intervenciones quirúrgicas
extraños y diminutos cuerpos
o "aparatos" han sido
extraídos de diversas partes
de los organismos de
numerosos abducidos (manos,
brazos, rodillas, piernas,
bajo vientre y especialmente
en la cabeza: cuello,
barbilla, cara e, incluso,
en el cerebro). Esos
diminutos artilugios, tras
ser extirpados, muestran
variados aspectos, formas y
composiciones,
desconcertando a la ciencia
médica.
Médicos, hipnólogos y otros
investigadores pioneros como
el Dr. Derrel Sims,
hipnólogo norteamericano,
director de la publicación
"Houston UFO Network",
en compañía del doctor
Roger Leir, de la misma
nacionalidad y fundador de
la "Foundation for Alien-Human
Research", han logrado
extraer un buen número de
esos implantes, de los
cuales el primero de los
citados guardaba ya en 1998,
tras escasos dos años de
trabajos, una colección que
superaba la treintena.
Pasemos ahora a la
descripción de unos
alucinantes descubrimientos
y experiencias llevadas a
cabo por los integrantes de
una Sociedad Espírita
brasileña, que aborda el
asunto de los implantes
desde una perspectiva
original, cuyos
descubrimientos pueden
explicar al menos parte de
esta extraña problemática.
No deje el lector de seguir
atentamente lo que a
continuación presentamos,
creo que por primera vez en
España.
Implantes astrales: las
asombrosas investigaciones
de la Asociación Espírita
"Casa do Jardim"
El doctor brasileño
José Lacerda de Azevedo
es el autor de la obra
"Espíritu-Materia: Nuevos
Horizontes para la Medicina",
cuya primera edición
apareció en 1986. En ella se
cuentan los trabajos
realizados en la institución
Casa do Jardím
y el Hospital
Espírita de Porto Alegre.
Uno de los trabajos en los
que el Dr. José Lacerda y
compañeros se han
especializado es en el
tratamiento de personas que
sufren obsesiones
espirituales, logrando a lo
largo de los años grandes
éxitos, especialmente
teniendo en cuenta que la
mayoría de los casos
tratados habían sido
desahuciados por la medicina
clásica e incluso por
procedimientos terapéuticos
"paralelos".
Para el tratamiento de esos
casos desarrollaron incluso
nuevas técnicas que
demostraron su validez en la
práctica, como la que
denominamos APOMETRÍA, cuya
descripción no ofrecemos
aquí por escapar al objeto
esencial de este pequeño
artículo. Lo que si viene a
cuento respecto a lo que
venimos tratando, es algo
que el equipo de trabajos de
desobsesión de la Casa do
Jardím pudo detectar en
sus tratamientos, siempre en
casos catalogados como
obsesiones complejas. Veamos
el relato que nos hace el
Dr. José Lacerda:
1. Aparatos parásitos
fijados al Sistema Nervioso:
"(...) Hace años venimos
constatando, en los enfermos
atendidos en 'Casa do Jardím',
la presencia de pequeños y
extraños aparatos colocados
con mucha precisión y
pericia en la contraparte
astral del sistema nervioso
(según las enseñanzas
espirituales esotéricas
tradicionales y otras más
recientes que han
investigado el asunto,
además de algunos
interesantes textos
obtenidos mediúmnicamente,
el "cuerpo astral", "doble"
o "periespíritu", dispone en
su estructura de los mismos
órganos y sistemas que el
cuerpo físico, empezando por
las células; es más, según
esas informaciones, de hecho
el cuerpo físico sería un
reflejo de aquél otro más
sutil, su verdadero molde,
que constituiría, según la
teoría del científico
brasileño Hernani
Guimaraes Andrade, el
MOB, Modelo Organizador
Biológico, el cual
funcionaría como "un
dominio informacional
histórico que permitiría al
embrión la reproducción,
resumidamente, durante la
ontogénesis, de las fases
decisivas de su filogénesis").
Ellos aparecen para los
videntes como si estuvieran
fijados en el cuerpo físico,
ya que el cuerpo astral se
sobrepone a él. Como este
cuerpo astral tiene una
fisiología en todo semejante
a la física, cualquier
perturbación de su
funcionamiento finalmente
repercute en esta,
transcurrido poco tiempo.
En el inicio de nuestras
observaciones pensamos que
la sorprendente presencia de
esos aparatitos sólo pudo
ser descubierta porque los
médiums estaban desdoblados
por la apometría;
permaneciendo en la
dimensión espiritual durante
toda la sesión de trabaos,
estaban en condiciones de
ver, en detalles, la
estructura astral y los
desvíos anatómicos de los
pacientes. Vimos, después,
que esta percepción también
es el resultado de la simple
clarividencia, sin recurrir
al desdoblamiento. Tenemos,
hoy, una explicación aún más
plausible, que tal vez
aclare la razón por la cual
esos aparatos no fueron
identificados hace mucho más
tiempo: es probable que los
médiums, viendo, no posean
noción exacta de lo que ven.
os explicamos: de ordinario,
los aparatos son
pequeñísimos; y las personas
que tienen condiciones para
verlos, raramente conocen
los detalles anatómicos del
sistema nervioso.
Por todo eso, cuando nos
enfrentamos con el primer
caso (junio de 1972)...
nuestra sorpresa fue enorme.
Se trataba de algo
totalmente anómalo.
Desconocido. No teníamos
ninguna referencia sobre el
asunto, ni donde consultar,
para esclarecimiento.
En estos últimos catorce
años -de 1972 a 1980-,
además, el volumen de casos
atendidos, tratados y
observados fue creciendo
constantemente. Han podido
ser contados más de mil, con
los más variados grados de
complejidad, sofisticación y
gravedad de efectos".
2. ¿Cómo funcionan?: "La
finalidad de esos ingenios
electrónicos (electrónicos,
sí, y sofisticados) es
causar perturbaciones
funcionales en áreas como
las de la sensibilidad,
percepción o motoras, y
otros centros nerviosos como
núcleos de las bases
cerebrales y de la vida
vegetativa. Más perfectos y
complejos, algunos afectan
áreas múltiples y zonas
motoras específicas, con las
correspondientes respuestas
neurológicas: parálisis
progresivas, atrofias,
hemiplejías, síndromes
dolorosos, etc.,
paralelamente a las
perturbaciones psíquicas.
(...) La constante
interferencia en el sistema
nervioso provoca
perturbaciones importantes
en la vida vegetativa y,
sobre todo, en el vasto
dominio de la mente. Las
víctimas de ese tipo de
obsesión sufren distorsiones
casi inmediatas en la
apreciación de los valores,
con desvíos de la conducta
que terminan por
desestructurar sus
personalidades.
La técnica más corriente
consiste en fijar el aparato
en el cerebro o huesos del
cráneo con tornillos
especiales. Enseguida son
hechas conexiones mediante
finísimos filamentos con
diversas áreas del sistema
nervioso central o núcleos a
lo largo de la columna, de
acuerdo con el efecto
específico deseado.
En algunos aparatos vimos
que recibían señales
electromagnéticas de
controlada y variable
intensidad... Estas afectan
continuamente determinadas
áreas del cerebro, causando
agotamiento y fatiga
funcional. Alterando el
umbral de la respuesta
fisiológica a determinados
estímulos normales, eran
emitidos comandos anómalos e
intempestivos hacia el área
auditiva..., sugerían formas
de autodestrucción e
impulsaban a toda una gama
de acciones nefandas o
esdrújulas, directamente
inyectadas en el cerebro".
El autor describe la
existencia de aparatos aún
más refinados, como el caso
de aquellos que aprovechan
las energías propias del
individuo para
retroalimentarse. Pone el
ejemplo de aparatos
conectados a partes
delicadas del sistema
nervioso, de los que se ha
derivado una conexión aun
órgano del mismo individuo
que para su funcionamiento
ordinario necesite mucha
mayor cantidad de energía
eléctrica (un músculo, por
ejemplo), de tal manera que
cuando ese órgano se pone a
funcionar emite una descarga
en dirección al centro
nervioso provocando algo
semejante a un cortocircuito
y causando auténticos
desastres en la fisiología
neutronal, con inmediatas e
intensas perturbaciones
funcionales. Por eso señala
el autor: "Sin saberlo,
la persona hace funcionar
continuamente el ingenio
parásito".
Esbozo de una nueva
hipótesis
A través de todo lo
dicho hasta aquí, quienes
lean estos párrafos
seguramente habrán llegado a
una misma deducción: ¿No es
verdad que hay una extraña
semejanza entre la
casuística ufológica de los
implantes a que han sido
sometidos numerosas personas
que han sido supuestamente
abducidas por seres
extraterrestres y las
investigaciones
desarrolladas por la
Asociación Espírita Casa do
Jardím, de Porto Alegre
(Brasil) sobre implantes
relacionadas con obsesiones
de carácter espiritual?.
Recuerdo haber leído en una
ocasión unas declaraciones
del investigador
norteamericano Andrija
Puharich, conocido ante
todo por sus estudios en
torno a las facultades
psíquicas del dotado israelí
Uri Geller, en las
que insinuaba la posibilidad
de la existencia de
"implantes astrales". Esta
hipótesis se le ocurriría a
Puharich, quizás, porque se
había familiarizado con las
curas "imposibles" de los
grandes médiums brasileños
-como fue el caso de Zé
Arigó, "cirujano
psíquico", también
investigado por él- donde
las manipulaciones a nivel
de los cuerpos sutiles del
hombre, en este caso con
finalidad positiva, de la
que había tenido evidencias
irrefutables, explicaban una
multitud de hechos
"anómalos".
¿No estará en esta causa
espiritual el origen de
una parte de las
conocidas experiencias
catalogadas como abducciones
extraterrestres? Y digo una
parte, porque no excluyo que
en otros casos pueda
seguirse sosteniendo la
hipótesis extraterrestre
-con objetivos desconocidos,
incluso con finalidad
positiva, ¿por qué no?-, así
como también -con mayor
razón aún- la hipótesis
terrestre, es decir, la de
acciones desarrolladas por
las centrales de
inteligencia, agencias
secretas y poderes militares
de las grandes potencias,
con oscuros fines.
|