Los restos de una embarcación galo-romana de unos 2.000 años de antigüedad y de casi 30 metros de eslora fueron descubiertos en el lecho del río Ródano, en la ciudad de Arlés, al sur de Francia, El navío, una balsa romano-céltica, apareció mientras el Departamento de Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y Submarinas (DRASSM) realizaba unas excavaciones para la construcción de un embarcadero.
“Se tomaron muestras de la madera que partieron al laboratorio para ser datadas por carbono 14 (…) A la espera de los resultados, la datación del siglo I ó II descansa sobre el material cerámico y las ánforas hallados en contacto con los restos (de la nave), pero sobre todo por su forma y el método de construcción”, explicó el director del DRASSM, Luc Long.



